boca de pozo
PJ en crisis: Bullrich le birló la vicepresidencia provisional del Senado
El oficialismo impuso a la jujeña Carolina Moisés en la línea sucesoria y sorprendió a Mayans.
El Senado vivió una jornada de fuerte reordenamiento político luego de que tres legisladores peronistas abandonaran el interbloque que preside José Mayans, en una decisión impulsada por gobernadores del interior que vienen acompañando al gobierno de Javier Milei.
Se trata de Carolina Moisés, Guillermo Andrada y Sandra Mendoza, quienes formalizaron su salida del espacio peronista y conformaron un nuevo bloque propio.
Detrás del movimiento aparecen los gobernadores Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz, que ya habían acompañado la reforma laboral y ahora avanzaron en la ruptura parlamentaria para fortalecer su capacidad de negociación con la Casa Rosada.
Pero la jornada trajo una nueva sorpresa para José Mayans: mientras se consumaba la ruptura del bloque, Patricia Bullrich tejía un acuerdo con Carolina Moisés para entronizarla como vicepresidenta provisional del Senado, rompiendo así una histórica tradición que indica que ese sillón es para el bloque opositor mayoritario. Tras la ruptura, Moisés integra un espacio junto a otros dos senadores.
El Gobierno consolida una nueva mayoría
La jugada se terminó de sellar durante la sesión preparatoria del Senado, cuando la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, impulsó que Moisés fuera designada vicepresidenta primera de la Cámara, un cargo que históricamente correspondía a la principal minoría peronista.
“Es una decisión estratégica”, explicó Bullrich en la reunión de labor parlamentaria previa a la sesión, donde dejó en claro que el oficialismo busca construir una mayoría estable con aquellos senadores dispuestos a acompañar las leyes del Gobierno.
Más tarde, en conferencia de prensa, la dirigente afirmó:
“El Gobierno está construyendo gobernabilidad. Aquellos senadores que quieran acompañar esta propuesta reformista son los que tienen que ocupar esos cargos”.
Bullrich también sostuvo que los legisladores que integran este nuevo esquema se comprometieron a garantizar el quórum y respaldar la mayoría de las iniciativas del Ejecutivo.
El peronismo debilitado
Con la salida de los tres senadores, el interbloque peronista se redujo a 25 miembros y quedó al borde de perder el tercio necesario para bloquear designaciones clave, como los pliegos de la Corte Suprema o el nombramiento del procurador general.
Desde el espacio que conduce Mayans apuntaron directamente a los gobernadores que impulsaron la maniobra.
“Ellos ya no votaban con nosotros en las cuestiones estratégicas. Solo se blanqueó lo de Jalil, Jaldo y Sáenz”, afirmó un referente del bloque tras la sesión.
La interna con el kirchnerismo
La ruptura se produjo en medio de una escalada de tensiones entre el peronismo del interior y el sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner.
Días antes, el PJ Nacional había cuestionado públicamente a quienes acompañaron la reforma laboral por votar en contra de la “doctrina histórica del movimiento”, en una clara referencia a los gobernadores alineados con el Gobierno.
El conflicto incluyó intervenciones partidarias en provincias y la desafiliación de Moisés, decisiones que aceleraron la salida del interbloque y el armado de un espacio propio en el Senado.
Carolina Moisés: de 678 a Patricia Bullrich
La senadora Carolina Moisés no es precisamente un nuevo emergente de la política. Según los términos de Javier Milei, podría decirse que es un claro ejemplar de lo que llaman «la casta».
Hija de un histórico dirigente peronista de Jujuy, Carolina supo hacerse lugar bajo la cobertura del kirchnerismo. Fue candidata a gobernadora, compartió actos y actividades con La Cámpora hasta que, como buena parte del peronismo, empezó a ver en esa organización a su adversario interno.
En tiempos del kirchnerismo tampoco estuvo exenta de escándalos. Según algunas crónicas periodísticas, en 2012, de regreso de una celebración en la que no faltó nada, la entonces diputada provincial atropelló a un motociclista. Tal vez con la conciencia algo alterada por el shock, la hora, o los destilados con los que las personas suelen confundirse al tratar de saciar la sed del alma, quiso correr al damnificado del camino y seguir adelante. En el intento accidentó a un policía que se acercó al lugar y, entre vómitos también se deshizo en ira cuando quisieron hacerle un control de alcholemia, al que se negó apelando a sus fueros. Los aspectos más hilarantes de la historia fueron desmentidos por la diputada, pero forman parte de las crónicas periodísticas de la época.




