boca de pozo
Un índice de precios que viaja en sulky
Qué mide el Índice de precios al que se abrazan Milei y Caputo.
La decisión de aplazar la actualización metodológica del índice de precios perpetúa una distorsión estadística con ribetes desopilantes: mientras cambió por completo la forma de consumir de los hogares, la inflación oficial todavía se calcula siguiendo la evolución de precios de carruajes, cinchas para los caballos, servicios de telefonía fija y revelado de fotografías. Como contracara, se subestima el peso del precio de los servicios públicos, no se contemplan las plataformas de streaming ni los viajes en UBER.
Una canasta congelada que ya no refleja cómo viven los argentinos
La decisión del gobierno de Javier Milei de postergar sin fecha la actualización de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC), prevista originalmente para enero de 2026, dejó a uno de los indicadores más relevantes de la economía anclado en hábitos de consumo de 2004.
Según un informe de Chequeado, esta demora obliga al organismo estadístico a medir precios de productos prácticamente desaparecidos de la vida cotidiana, mientras gastos centrales del presente quedan directamente fuera del cálculo.
Calcular con un ábaco
Al regirse por una Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de hace dos décadas y por el clasificador COICOP Argentina 2019, el Instituto Nacional de Estadística y Censos mantiene en su estructura de relevamiento bienes y servicios que parecen de otra época.
Entre los ítems que todavía figuran en la lista oficial aparecen:
- Equipos de fax y reparación de teléfonos y faxes
- Videocassetteras, cintas VHS, CD y DVD vírgenes
- Disquetes como medio de almacenamiento
- Telegramas y llamadas desde locutorios o cabinas públicas
- Revelado de fotos analógicas y alquiler de películas en videoclubes
- Reproductores MP3, MP4 e iPods
- Vehículos de tracción animal como sulkys y carros, con arneses y collares incluidos
Mientras tanto, gran parte del consumo real de los hogares actuales no tiene peso en el índice.
Lo que queda afuera del cálculo de la inflación
La contracara de seguir midiendo el precio de un disquete es la exclusión de gastos que hoy definen el costo de vida.
Según el informe de Chequeado, la nueva canasta basada en la encuesta 2017-2018 debía incorporar:
- Servicios de streaming de música y video
- Consumos masivos como el café en cápsulas
Además, el peso de los servicios públicos está fuertemente subestimado. Con la canasta vieja, luz, gas y agua representan apenas el 9,4% del IPC. Con la actualización metodológica, deberían pasar al 14,5%, reflejando con más precisión el impacto real de los tarifazos en los hogares.
Desde el INDEC argumentaron ante Chequeado que estas subcategorías se mantienen “por razones metodológicas” y para conservar la comparabilidad histórica de la serie.
Sin embargo, ante la dificultad práctica de encontrar precios de un fax o un sulky en comercios actuales, los encuestadores terminan relevando “artículos sustitutos” para completar los casilleros del índice, una solución técnica transitoria que se volvió permanente.
La postergación indefinida de la nueva canasta no es un detalle técnico menor: implica que la inflación que se informa todos los meses se apoya en una estructura de gastos que ya no representa cómo viven ni en qué gastan su dinero los argentinos.
Mientras el Gobierno celebra desaceleraciones del IPC, la estadística se construye con una canasta que mide videoclubes, telegramas y disquetes, pero deja afuera buena parte de los costos reales que hoy golpean al bolsillo. En ese desfasaje metodológico se juega, también, la credibilidad de uno de los indicadores más sensibles de la economía.
*La imagen que ilustra la nota fue creada con IA.




