Política
Se terminó el hechizo: Mauricio Macri y Juliana Awada anunciaron su separación
La ruptura de una de las parejas más visibles del poder argentino se conoció este domingo.
La separación de Mauricio Macri (66) y Juliana Awada (51) quedó confirmada este domingo y generó una amplia repercusión en el plano político, social y mediático. La pareja, una de las más emblemáticas del poder en la Argentina, puso fin a su relación tras más de 15 años juntos.
De acuerdo a fuentes cercanas, la decisión se habría tomado antes de las fiestas de fin de año, aunque ambos optaron por transitar la Navidad y el Año Nuevo en conjunto, priorizando el ámbito familiar y manteniendo un perfil bajo hasta que la noticia trascendió públicamente.

Una relación atravesada por la construcción del poder
El vínculo comenzó en septiembre de 2009, cuando Macri era jefe de Gobierno porteño y Awada una empresaria textil con fuerte exposición social. Tras un rápido noviazgo, la pareja se casó en noviembre de 2010 y en 2011 nació Antonia, su única hija en común.
En términos políticos, la relación tuvo un rol relevante en la construcción de la imagen pública de Macri. Durante los años previos a la campaña presidencial de 2015, la figura de Awada fue utilizada como parte del dispositivo comunicacional para suavizar el perfil empresarial y duro del entonces líder del PRO, una estrategia que se consolidó durante la gestión nacional.
Ambos también integraron una familia ensamblada: Macri es padre de Agustina, Francisco y Gimena, mientras que Awada tiene una hija, Valentina. Esa imagen familiar fue recurrente durante los años de gobierno en la Ciudad y en la Casa Rosada.
Señales previas y bajo perfil
En los últimos años, Awada mantuvo una presencia activa en redes sociales, con publicaciones vinculadas a viajes y vida familiar. Sin embargo, en los días previos a la confirmación de la separación, se la vio en la Patagonia junto a su hija y amigos, sin la presencia del expresidente.
Desde el entorno de ambos remarcaron que el manejo de la ruptura buscó preservar la intimidad y evitar exposiciones públicas. Así son las redes sociales, las buenas nuevas se comparten, mientras que para las malas existe el «bajo perfil».
El final de una pareja y el cierre de un ciclo político
Más allá del plano personal, la separación de Macri y «la hechicera», como le decía públicamente el expresidente, simboliza también el cierre de una etapa política. Juntos atravesaron el período de mayor expansión del PRO: la consolidación en la Ciudad de Buenos Aires, la llegada a la Presidencia en 2015 y la derrota electoral de 2019.
En los años posteriores, Macri regresó a la escena pública desde la oposición, en un escenario marcado por la irrupción de Javier Milei, que desplazó al macrismo del centro de la derecha política. El PRO, que supo ser una fuerza dominante, hoy aparece fragmentado y con escasa gravitación propia en el tablero nacional.
El final de la relación encuentra al expresidente en un contexto de repliegue político y pérdida de liderazgo, con el espacio que supo construir absorbido en gran medida por el oficialismo libertario. En ese marco, la separación no solo impacta en el plano personal, sino que también vuelve a reflejar el ocaso de una etapa del poder político argentino que tuvo a Macri como figura central durante más de una década.



