boca de pozo
El Gobierno aprieta a la CGT y bicicletea el pago de una deuda millonaria con las obras sociales
El Ejecutivo adeuda cerca de 37.000 millones de pesos en reintegros por medicamentos y tratamientos subsidiados.
En medio de la creciente tensión con la Confederación General del Trabajo (CGT) por el avance de la reforma laboral, el Gobierno nacional mantiene una deuda cercana a los 37.000 millones de pesos con las obras sociales sindicales, correspondiente a reintegros por medicamentos y tratamientos subsidiados.
La deuda total ascendía a unos 60.000 millones de pesos y había sido acordado en octubre pasado un esquema de cancelación en tres pagos entre ese mes y diciembre. Sin embargo, según confirmaron fuentes oficiales, hasta el momento solo se abonaron alrededor de 23.000 millones, lo que generó un fuerte malestar en el sindicalismo en un momento particularmente delicado de la relación con el Ejecutivo.

Explicaciones oficiales y reclamos sindicales
Desde el Gobierno atribuyen la demora a la complejidad administrativa del proceso. Sostienen que los reclamos involucran la revisión de unos 2,3 millones de expedientes correspondientes a distintos años, incluso anteriores a 2021, y que cada solicitud debe analizarse de manera manual, lo que ralentiza los desembolsos. Parece una broma.
En la Casa Rosada niegan que la dilación esté vinculada al enfrentamiento con la CGT por la reforma laboral y aseguran que se trata de una “demanda histórica”, con deudas acumuladas desde 2019. Según señalaron, el objetivo oficial continúa siendo cancelar la totalidad del monto adeudado, aunque sin precisar fechas para la reanudación de los pagos, que se realizan “por tandas” cuando se alcanza un volumen relevante de expedientes aprobados.
El Fondo Solidario y los fondos sin ejecutar
Los recursos destinados a regularizar la deuda provienen del Fondo Solidario de Redistribución (FSR), integrado por aportes obligatorios que se descuentan mensualmente de los salarios de los trabajadores registrados. Desde el gremialismo advierten que durante gestiones anteriores parte de esos fondos quedó depositada en una cuenta del Banco Nación, y estiman que allí podría haber hasta 300.000 millones de pesos sin utilizar, lo que profundiza el malestar por la falta de pagos.
Un conflicto que escala
La demora en los desembolsos se produce mientras la relación entre el Gobierno y la CGT atraviesa uno de sus momentos más tensos. En los últimos días, la central obrera se movilizó a Plaza de Mayo y frente a la Casa Rosada, con advertencias sobre la posibilidad de un paro general.
La posterior postergación del debate de la reforma laboral para febrero fue leída por el sindicalismo como una oportunidad para ganar tiempo y negociar, mientras que desde el oficialismo la explican por dificultades políticas y parlamentarias. En ese escenario, la deuda con las obras sociales aparece como un nuevo foco de conflicto entre el Ejecutivo y el movimiento sindical.



