boca de pozo
Escándalo en la UCR de Neuquén: interna, avales y traiciones de último momento
Venció el plazo y hay dos listas presentadas. No hubo la unidad que pretendía Juan Peáez.
El cierre del plazo para la presentación de listas en la Unión Cívica Radical (UCR) de Neuquén desató un escándalo interno estas horas. No se sabe si habrá elecciones internas. Se presentaron dos listas: la Roja y Blanca (oficial) en toda la provincia, y una inesperada lista Verde a último momento, solo en el circuito Confluencia. Pero las dos estarían «flojas de papeles», hay amenazas cruzadas con sacar a la luz el escándalo.
Todo parecía que iba a haber unidad en el radicalismo neuquino, y un camino medianamente allanado para Juan Peláez, quien no oculta las aspiraciones de seguir en carera política, luego de su salida del gobierno de Rolando Figueroa.
Pero pasaron cosas y esta puede ser parte de una aburrida (o quizá no) telenovela del inicio del verano, ante los pocos conflictos que hay en Neuquén en materia política.

Luis Pusterla y la presidenta del en la noche de este último jueves en las afueras del Comité de Neuquén.
Este jueves a las 24 finalizaba el plazo para la presentación de las listas, en lo que iba a ser la disputa interna dentro del partido, que preside Luis Pusterla de Plaza Huincul, mano derecha de Peláez.
Todo indicaba, o al menos ese el ambiente, que no iba a haber internas, para forzar un acuerdo. Es que el partido no está para grandes peleas. Viene perdiendo peso específico, desde el PRO hasta La Libertad Avanza. Quedan pocos jugadores en pie, y la nueva política no ayuda al partido tradicional. Es mejor no mostrar las hilachas. Pero las terminaron mostrando.
Detrás del conflicto formal por avales, horarios y actas, asoma una pelea de fondo: el armado de poder con la mira puesta en 2027 y la estrategia -cada vez más cuestionada- de Juan Peláez para volver a controlar el radicalismo provincial.
Peláez no oculta sus aspiraciones a ser candidato en 2027 y, en ese camino, intenta forzar una alianza con La Libertad Avanza (donde el que se avivó rápido para salirse de la UCR pasarse a las filas libertarias fue el senador Pablo Cervi), una posibilidad que hoy aparece lejana y resistida dentro del propio radicalismo.

Luis Pusterla y Juan Peláez de la lista Roja y Blanca.

Esa urgencia política explica, según distintas fuentes partidarias consultadas por Política Viral, la decisión de cerrar filas de manera extrema. En la lista Roja y Blanca para la Convención, especialmente en el circuito Capital, Peláez habría incluido a numerosos familiares y dirigentes de máxima confianza para asegurarse los votos y el control de los órganos partidarios.
Sin embargo, la maniobra parece haber detonado el efecto contrario. El armado dejó heridos, excluidos y un clima de sospecha que terminó explotando en el cierre de listas.
Avales, traiciones y un cierre explosivo
Como se sabe, la UCR neuquina está dividida en cinco circuitos electorales. La lista Roja y Blanca, referenciada en Peláez y cuyo apoderado es Roberto Bravo, se presentó en todos ellos.
La lista Verde, integrada por Claudio Camargo y Julio Tolosa, solo logró presentarse en el circuito Confluencia, que abarca Cutral Co, Plaza Huíncul, Rincón de los Sauces y gran parte del interior, además de Capital, sur, norte y centro.
El conflicto se desató por los avales del Comité de Plaza Huíncul. Según trascendió, un integrante de la propia Roja y Blanca -molesto por haber quedado afuera del reparto de cargos partidarios- denunció que no estaban completos los 15 avales exigidos para oficializar la lista en ese comité.
La situación salpica de lleno al presidente del partido, Luis Pusterla. La versión que circula con fuerza es que los avales habrían sido enviados a la escribanía Zingoni, pero nunca regresaron formalmente al comité o directamente no fueron retirados. El plazo venció y esa irregularidad quedó expuesta.
En paralelo, la lista Verde se presentó ante la Junta Electoral del partido que preside Beatriz Nicemboim, pero en el acta de cierre figura como ingresada fuera de término, a las «12.45».
Ese dato alimentó aún más las sospechas y abrió la puerta a un conflicto mayor. Hay un video dando vueltas donde precisamente filman a la presidenta de la junta, cerrando el comité de Neuquén a esa hora, y con los radicales exigiendo ver los avales de la lista de Peláez.
La disputa no es menor. Capital y Confluencia son los circuitos estratégicos del radicalismo neuquino. En juego está la conformación de la Convención partidaria, porque hay 14 convencionales por Capital, 12 por Confluencia, 9 por el Centro y el Norte y 7 por el Sur.
Además, en el Comité Provincia hay tres delegados por circuito para totalizar 15. Si hay interna, la lista ganadora se queda con dos delegados y la minoría con uno. Es decir, el control del partido se define ahí.
No es un dato menor que dirigentes históricos hayan quedado afuera del armado. Juan Carlos «el lobo» Jauge es uno de los nombres que resuena como excluido, lo que profundizó el malestar interno y la sensación de que el cierre fue pensado para blindar un proyecto personal más que para fortalecer al partido.
Con este escenario, los caminos posibles son todos conflictivos: una interna judicializada; un acuerdo forzado entre la Roja y Blanca y la Verde para competir al menos en Confluencia, o una definición administrativa que deje a medio radicalismo afuera y en pie de guerra.
En los pasillos del partido también se habla, sin eufemismos, de una posible “mano negra” en el cierre del acta y en el manejo de los avales.



