boca de pozo
Sturzenegger defendió la reforma laboral y confirmó que regirá para contratos vigentes y futuros
El ministro de Modernización aseguró que la nueva ley se aplicará a todos los vínculos laborales.
Sin lugar para los débiles. El ministro de Modernización, Federico Sturzenegger, salió a defender públicamente la reforma laboral impulsada por el Gobierno y dejó algunas definiciones que ratifican el sentido de las preocupaciones que están ordenando el debate político y sindical en torno al proyecto que ingresó ayer al Senado.
En una entrevista reproducida por la agencia Noticias Argentinas, el funcionario confirmó que la reforma no se limitará a los contratos laborales que se firmen a partir de su sanción, sino que alcanzará también a los vínculos laborales ya existentes, un punto que genera fuerte preocupación entre los gremios por su impacto retroactivo sobre derechos adquiridos.

Indemnizaciones y jubilaciones: el punto más sensible
Uno de los pasajes más delicados de las declaraciones fue la confirmación de que el fondo para el pago de indemnizaciones se integrará con recursos que hoy forman parte de la masa utilizada para pagar jubilaciones. Sturzenegger reconoció que, en consecuencia, el sistema previsional sufrirá una reducción de esos fondos, una definición que suma tensión en un contexto de fuerte deterioro de los haberes jubilatorios.
En relación con el cálculo indemnizatorio, el ministro admitió que la reforma introducirá límites en los componentes que integran la base de cálculo, aunque aclaró que no se modificará el criterio central: un mes de sueldo por cada año de servicio.
Por si fuera poco, la creación del fondo para el pago de indemnizaciones facilitará los despidos sin causa, permitiendo que los empleadores lo hagan a costo cero. Este punto atenaza a los trabajadores y su capacidad de negociación, porque también facilita que las empresas despidan sin causa frente a cualquier tipo de reclamo, lo que traerá como consecuencia una disminución de la fuerza de los empleados para reclamar salarios.
Salarios y desmentidas
Por otro lado, Sturzenegger buscó despejar críticas vinculadas a las formas de pago salarial. Aseguró que la nueva normativa “no habilita” el pago con tickets de supermercado o de comida, una versión que había comenzado a circular tras conocerse algunos artículos del proyecto relacionados con conceptos no remunerativos.
Sin embargo, la aclaración no disipó del todo las dudas sobre el alcance real de la reforma, especialmente en lo referido a componentes salariales variables, no remunerativos y sin aportes, otro de los puntos cuestionados por las centrales sindicales.
Un debate que recién empieza
Las declaraciones del ministro llegan en medio de un creciente rechazo del movimiento sindical, con la CGT y las dos CTA en estado de movilización y con una marcha convocada para el 18 de diciembre. La confirmación de que la reforma impactará sobre contratos vigentes y que parte de su financiamiento recaerá sobre el sistema jubilatorio agrega nuevos elementos a una discusión que promete escalar tanto en el Congreso como en la calle.
Lejos de calmar el escenario, las precisiones de Sturzenegger refuerzan la idea de que la reforma laboral no es un simple “reordenamiento técnico” o un nuevo marco para agiornar las relaciones del trabajo a las nuevas modalidades; sino un cambio estructural profundo, con efectos directos sobre trabajadores activos y jubilados, un proyecto de ley que en su espíritu contiene el deseo que algunos grupos empresarios tienen ya desde hace casi un siglo.



