boca de pozo
Reformas electorales: el dilema de la simplificación y el auge de las candidaturas
Sin PASO, el debate se materializa con fuerza en la elección de la provincia de Buenos Aires.
Por Silvana Reñones (*)
Con el reciente cierre de listas en la provincia de Buenos Aires, se ha confirmado la tendencia a la fragmentación política. Partidos como Fuerza Patria, la Alianza La Libertad Avanza, Somos Buenos Aires y el Frente de Izquierda, entre otros, han presentado sus candidaturas para competir por la renovación de 69 bancas legislativas en la provincia más grande del país.
Si bien las reformas se presentaron bajo la promesa de simplificar y agilizar el proceso político, la realidad que se vislumbra es la de una inesperada y peligrosa fragmentación que desafía la lógica de sus propios impulsores. La pregunta que resuena es si la estrategia de «destruir la casta» terminará destruyendo también la estabilidad del sistema de partidos.
Hasta su suspensión, las PASO, más allá de sus críticas por ser costosas y muchas veces utilizadas como grandes encuestas, cumplían una función clave: ordenaban la oferta electoral.

La fragmentación electoral tras la eliminación de las PASO complica el cuarto oscuro en Buenos Aires.
Desde su implementación en 2011, el número de candidaturas presidenciales se redujo significativamente, pasando de más de 30 opciones en 1989 a solo cinco candidaturas bien definidas en 2023.
Este mecanismo, en la práctica, forzaba a los partidos a conformar alianzas o frentes electorales, consolidando propuestas y facilitando la elección para los votantes, quienes se enfrentaban a un menú de opciones más claro y manejable.
Sin PASO hay más listas: el fenómeno de la casta
Sin embargo, al derogar este filtro, el panorama ha cambiado drásticamente. Las elecciones en la provincia de Buenos Aires, convocadas para el 7 de septiembre, ya muestran un fenómeno de proliferación de listas.
Una comparación entre las elecciones de 2021 (con PASO) y las de 2025 (sin PASO) revela un incremento notorio de candidaturas a nivel seccional y municipal, con 59 fuerzas políticas compitiendo por los cargos.
| Secciones | Listas 2021 | Listas 2025 |
| Primera | 6 | 8 |
| Segunda | 5 | 10 |
| Tercera | 6 | 10 |
| Cuarta | 5 | 10 |
| Quinta | 5 | 8 |
| Sexta | 5 | 9 |
| Séptima | 5 | 9 |
| Capital (La Plata) | 5 | 9 |
Como se observa, en la mayoría de las secciones, la cantidad de listas se ha incrementado como mínimo en un cincuenta por ciento. Esta atomización, lejos de ofrecer una mayor claridad, podría generar confusión y un «dispendio» de recursos en la campaña.
Para el elector, pasar de cinco o seis opciones a nueve o diez, es un cambio sustancial que puede llevar a la fatiga, a una decisión menos informada y a un voto más disperso, lo que a su vez complejiza el resultado final.
Para muestra, un botón: el anticipo del 26 de octubre
La situación provincial podría ser un claro anticipo de lo que ocurra a nivel nacional, donde están habilitados para competir más de 700 partidos de distrito y 48 partidos nacionales. La reforma de las PASO, sumada a la implementación de la Boleta Única Papel (BUP) que busca simplificar la votación, podría tener un efecto bumerán: el caos en las candidaturas podría terminar erosionando la efectividad de la BUP y dificultando aún más el proceso.
Se especula que el Gobierno Nacional, advertido de las consecuencias contraproducentes de estas reformas, podría estar intentando «operar» sobre las provincias para mitigar el caos. La paradoja es evidente: las reformas diseñadas para simplificar y dinamizar la política han generado un efecto contrario, llenando de incertidumbre el panorama electoral. Esto se suma a otras propuestas como la «Ficha limpia», que buscaba inhabilitar a candidatos con condenas firmes, pero que, al igual que otros proyectos, quedó en el camino.

Silvana Reñones es abogada neuquina y especialista en Derecho Electoral.

En definitiva, la supresión de las PASO, en lugar de generar un sistema más ágil y transparente, ha abierto la puerta a una fragmentación sin precedentes. La pregunta ahora es qué vendrá después de estas reformas, y si el resultado final será un orden democrático más robusto o, por el contrario, un sistema más desordenado y difícil de gobernar. El tiempo y la voluntad de los actores políticos lo dirán.
(*) Abogada neuquina y especialista en Derecho Electoral.



