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Política

Qué dejó la elección en CABA

Entre el olor a pis, la euforia libertaria y el rebranding del PJ.

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Gabinete Milei Adorni

Olor a pis

El triunfo de Manuel Adorni hundió en lo  más hondo al PRO y dejó a Macri mordiendo el polvo. La falta de rumbo, el seguidismo al gobierno libertario y el silencio casi absoluto frente a los atropellos que se ejecutan desde el elenco libertario le quitaron encanto y propósito a la propuesta amarilla.

Peor aún, la eliminación de las PASO, el adelantamiento de los comicios y su intento de municipalización, tuvieron consecuencias nefastas para las efectividades conducentes del búnker macrista:

  • Se dispersaron los votos de lo que alguna vez fue Juntos por el Cambio en al menos cuatro listas (una de las cuáles, la de Larreta, cosechó 8 puntos).
  • El PRO eligió una candidata desconocida para encabezar la boleta y después no tuvo tiempo para instalarla.
  • La gestión de Jorge Macri es mala incluso en los términos del PRO. Hay olor a pis.

El resultado reconfigura el mapa político de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y confirma una nueva centralidad para Javier Milei en el distrito, que, de alguna manera, desalambró la hegemonía amarilla y amenaza con dejar a Mauricio Macri Blanco Villegas sin tierra. Qué ironía.

Como los modales no son lo suyo, Milei vio a Macri «en slow» y al pasar por un estudio de televisión, palabras más, palabras menos, lo trató de viejo meado.

Consultado por la polémica que se desató el sábado cuando un puñado de cuentas libertarias difundieron un video hecho con inteligencia artificial en el que el expresidente llama a votar por Adorni, Milei dijo que tal vez por la edad, Mauricio no entiende cómo funcionan las redes.

Mauricio Macri no pudo explicarle a los porteños por qué Lospennato es mejor que Adorni,  y ahora tendrá más dificultades para explicarle a los dirigentes del PRO, por qué él es mejor que Milei.

Mona queda

El PRO perdió en todas las comunas porteñas. Crédito de la imagen: Página 12.

El mapa electoral de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quedó pintado de violeta y celeste. Al norte violeta, al sur celeste. El triunfo que obtuvo Leandro Santoro en siete comunas da cuenta de una mejoría que, aunque pueda resultar engañosa, sirvió para ensayar una mueca de optimismo frente a las cámaras de televisión.

Pero abajo de las mesas donde exhiben mapas de colores se murmura otra cosa: el peronismo porteño se pintó de verde manzana, puso a un radical alfonsinista a encabezar la boleta y saturó de edulcorante su campaña. Pero a pesar de todo, el resultado no fue distinto al que históricamente obtiene el peronismo en la Ciudad. Aunque se vista de seda, mona queda, entienden los votantes porteños.

Pero el desconcierto puede ser mayor: a los sultanes de la doctrina peronista les fue peor: Lugarteniente de Guillermo Moreno en Buenos Aires, el surcoreano Alejandro Kim obtuvo 2,03 por ciento de los votos. En la misma línea pero más atrás, Juan Manuel Abal Medina y Carolina Papaleo, con dos apellidos que derrochan peronismo, obtuvieron 8328 votos.

Con esos resultados, la elección no resuelve la discusión en el PJ de la Ciudad, excepto para Juan Manuel Olmos que, como jefe en las sombras del partido, tiene para capitalizar varias negociaciones con el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Es que con todo y a pesar de todo, el peronismo será la primera minoría en la Legislatura.

El triunfo de Adorni en territorio porteño también enciende luces amarillas en el escritorio de Axel Kicillof. Al igual que Jorge Macri en la Ciudad, el economista keynesiano que atiende el palacio de la calle 6 de La Plata eliminó las PASO y adelantó las elecciones para «cuidar» a la Provincia de la discusión nacional.

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La libertad avanza pero no enamora

Si bien los de violeta avanzan, los amarillos retroceden y el peronismo busca un consultor para elegir su nueva paleta de colores, hay un dato que debería inquietar a todos mas o menos por igual: con la participación apenas superior al cincuenta por ciento del electorado, ninguna fuerza que orille el 30 por ciento de los votos se puede considerar demasiado respaldada por una sociedad que se cansó de tragar sapos y ahora descome desencanto.

El director de la Consultora Sentimientos Públicos, Hernán Vanoli, resumía esta tarde en una entrevista con Alejandro Bercovich, que si juntás a diez porteños en una pieza, sólo uno y medio respaldaría al candidato libertario.