Neuquén
Figureoa y una deuda con olor a peronismo
El PJ rolista gana aire tras apoyar el esquema de Figueroa y Corroza y la renuncia de Peláez.
Como si fuera una señal esperada, la renuncia de Juan Peláez al gabinete de Rolando Figueroa reacomodó más que un cargo. La movida le abrió la puerta al peronismo para subir un escalón en el extraño rompecabezas de poder que es hoy el gobierno provincial.
Porque en medio del loteo político que dio forma a La Neuquinidad -esa estructura de dirigentes donde conviven libertarios, exPRO, radicales, kirchneristas y progresistas-, hay un sujeto político que empieza a acomodarse con más protagonismo: el PJ rolista.

Ese sector, compuesto de varios dirigentes, y militantes que pasaron principalmente por la idea nacional y popular de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, ya tiene un nombre expectante. Es Marcelo Zúñiga, actual subsecretario de Producción, referente del Movimiento Evita y uno de los pocos peronistas con cargo en la estructura provincial.

Rolando Figueroa estuvo en el encuentro peronista de Mariano Moreno.
Con la salida de Peláez, el cargo de Producción e Industria quedó acéfala, al menos en su conducción política directa. Y aunque Guillermo Koenig, ministro de Economía, absorbió la función (sí, otro superministro), lo cierto es que en los hechos, Zúñiga es quien pisa fuerte en el territorio.
PJ y la candidatura de Julieta Corroza
El sábado pasado, un sector del PJ que forma parte del armado electoral de Figueroa, le dio un apoyo explítcito a La Neuquindad, y al esquema de la posible candidatura de Julieta Corroza.
Zúñiga, además, no es un recién llegado. Tiene buen diálogo con intendentes, referentes campesinos, comunidades mapuches del interior y con parte del entramado productivo que sostiene la economía más allá de las grandes empresas. Si el gobierno necesita alguien que entienda el barro, el PJ rolista tiene ese perfil. Y sería natural que el proceso de trabajo político decante en un cargo de mayor jerarquía.
Ahora bien, vamos al hecho. Juan Peláez, el radical que supo ser un actor importante en la llegada de Figueroa al poder (junto a otros del PRO y NCN), se bajó de la Secretaría de Producción e Industria para volver a su clínica Pasteur.
En el fondo, más allá de que muchos esperaban esa renuncia, hay un ligero temblor en el gabinete, por el cargo expectante.
Ya van varias salidas o reacomodamientos que tienen el mismo patrón y que es que los espacios vacíos se cubren desde adentro, y se tiende a concentrar poder en los funcionarios de confianza.
La expectativa peronista
Koenig, de familia chacarera de Centenario, ya había absorbido Infraestructura cuando se fue Etcheverry. Ahora suma Producción. Y la pregunta es hasta cuándo se puede seguir con este esquema de “una persona para todo”.
En ese escenario, el peronismo, que venía agazapado, parece haber encontrado un hueco dentro del mapa de decisiones. Y con Zúñiga ya metido en el área, no sería raro que este fuera el momento en que el PJ se calce los botines y salga a la cancha.



