Política
Otra derrota del Gobierno: García Mansilla renunció a la Corte Suprema
El exjuez designado por decreto se fue con críticas al funcionamiento del máximo tribunal.
El juez designado por decreto por el presidente Javier Milei para integrar la Corte Suprema de Justicia, Manuel García Mansilla, presentó este lunes su renuncia “indeclinable” al cargo. Lo hizo a través de una carta dirigida al propio mandatario, en la que cuestionó con dureza el actual funcionamiento del máximo tribunal y fundamentó su salida en la falta de apoyo institucional.
García Mansilla había sido nombrado el 26 de febrero mediante el decreto 137, en medio de una fuerte controversia política y jurídica por haber asumido sin la aprobación del Senado. La Cámara alta rechazó su pliego la semana pasada junto con el del juez federal Ariel Lijo, en una sesión que marcó un revés para el gobierno libertario.

En la misiva el magistrado explicó que su decisión se basa en “la convicción de que la falta de integración de la Corte Suprema era un grave problema institucional que requería una solución urgente”. Y aseguró que había aceptado el cargo con la intención de contribuir a resolver esa crisis.
Sin embargo, apuntó contra la dinámica actual del tribunal, al señalar que desde diciembre funciona con apenas tres jueces. “Esa anomalía institucional se agravó con una nueva vacante que debía cubrirse sin dilaciones”, sostuvo. Y cuestionó la “falsa creencia” de que el tribunal puede operar de forma eficiente con ese número de miembros: “Es un espejismo institucional que puede causar un daño incluso mayor que la demora en su integración”.
“El funcionamiento con conjueces dista de ser el ideal. Se resuelven casos, sí, pero no en la cantidad y el ritmo que exige la Corte”, agregó. En ese sentido, advirtió que la lentitud del máximo tribunal “afecta la vida de nuestros conciudadanos, que ven demorada la resolución de las disputas que someten a su decisión”.
La renuncia de García Mansilla representa una derrota para el gobierno de Milei, que había defendido su designación pese a las críticas por el procedimiento utilizado. Su salida deja nuevamente al máximo tribunal con tres miembros, en medio de un escenario político y judicial cada vez más complejo.



