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Política

El Banco Central y la mentira (parte I)

¿Qué implicancias tiene eso que el Gobierno llama “ordenar la hoja de balance del BCRA”?

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Cuando un economista le habla “en difícil”, le está mintiendo. En este caso, cuando le habla de “ordenar la hoja de balance del BCRA”.

“Ajustar el gasto público”: introducción a la parte “I” de la mentira

El Ejecutivo nacional ha expresado, en numerosas ocasiones, que requiere del ajuste del gasto público. De “achicar” lo más posible lo que el Estado gasta comprando bienes y servicios necesarios para su funcionamiento y el cumplimiento de sus facultades y sus responsabilidades, que no son otras que las que la Constitución Nacional y las leyes prescriben.

Todo esto, entendiendo que el gasto público requiere emisión monetaria y, por ende, a mayor cantidad de pesos circulando (oferta de dinero), menor el valor de los mismos y, así, menor poder de compra de cada peso que “ande por ahí”. Esto haría que, con el paso del tiempo, los agentes económicos (empresas –locales y extranjeras, personas) demanden cada vez menos pesos y busquen “refugio” del capital con el que cuenten en monedas fuertes, como ser, el dólar estadounidense, lo cual hace que, al haber más oferta de pesos que demanda, se retroalimente el círculo de desvalor del peso y continúe deteriorándose su poder de compra. Así, cuanto menos poder de compra del peso, cada vez mayores cantidades de pesos se necesitan para comprar un bien o servicio cualquiera. Ergo: inflación. En pocas líneas, esta es la filosofía detrás del ajuste que viene llevando al Ejecutivo nacional, en forma confesa, con “motosierra” y “licuadora”.

El ajuste que iba a pagar la casta implicó, como se describió en las pasadas notas de cada domingo, en el primer cuatrimestre de 2024, lo pagaron los jubilados, la obra pública, los trabajadores vía salarios deteriorados en términos reales, las provincias (las transferencias a ellas, que pagan obras, salud, educación y seguridad), las universidades, los consumidores de servicios públicos vía recortes de subsidios a la energía, el gas y el transporte,… Todos… Menos la casta.

La mentira (parte “I”): “ordenar la hoja de balance del BCRA”

Pero, aun cuando no lo pague la casta, quizá hubiera podido servir para que la actividad económica crezca. Así que sigamos, “a ver qué tal con eso”.

Parte del ajuste fiscal tiene que ver con que el Banco Central de la República Argentina (BCRA), por los depósitos que los bancos realizan en el mismo y por los que se les paga intereses (como todo préstamo), deba pagar cada vez menos intereses y vaya cancelando parte de esos “préstamos”. Esto es lo que Ud. escucha o lee todos los días en la tele, radio, diarios y demás medios (y nadie le explica; por lo menos, debidamente) como “reducir los pasivos remunerados del BCRA”. Más intrincado aun cuando se habla de “ordenar la hoja de balance del BCRA”. Simplificando: cuando Ud. pone dinero a plazo en su banco, le paga una tasa de interés. ¿Con qué le paga? En buena parte con el interés que le paga el BCRA al banco. Este último interés es el que se pretendió, desde el inicio de la gestión de Milei, pagar cada vez en menor cuantía y, es más, tomar “prestado” de los bancos cada vez menos (vía los llamados LELIQs, pases pasivos, y demás “papeles” que hacen las veces de “pagarés” que el BCRA les da a los bancos, con una fecha de vencimiento donde debe devolverles lo que les prestó, mientras les fue pagando ese interés).

Con la devaluación de inicios de mandato del 118 %, esos pasivos (deudas), que están en pesos, obviamente se devaluaron junto con la moneda en que se emitieron. Pero, para seguir “ordenando la hoja de balance del BCRA” (sic), comenzaron a traspasar la deuda del BCRA al Tesoro Nacional, a la vez que iban disminuyendo la tasa de política monetaria del BCRA (el interés que le pagan a los bancos). El traspaso se realizó “canjeándoles” a los bancos la posibilidad de “prestarle” al BCRA por el de la de “prestarle” al Tesoro adquiriendo una letra (otro “pagaré”): el LECAP, de más corto plazo y con una mejor tasa, emitida (obviamente) por el Tesoro.

Para esto, el BCRA modificó sus normas y la inversión en LECAP no se consideró financiamiento (prestar) al sector público, el cual tiene límites. Así, los bancos dejaban de prestarle al BCRA… pero comenzaron a prestarle cada vez más al sector público (o sea, al Estado, dentro del cual orbitan el BCRA y el Tesoro). El BCRA, así reducía su deuda y, en apariencia, “ordenaba su hoja de balance” reduciendo sus pasivos (deuda)… pero el Estado en su conjunto comenzaba a endeudarse en lo que el BCRA se desendeudaba, y más. Pero “el chiste” de “Toto” (Caputo) no termina acá: también se excluyeron los títulos de corto plazo del Tesoro respecto de los cuales el BCRA ofrece un “put”. ¿Que qué es un “put”? Básicamente un “seguro” (y es “otro papel”, pero del BCRA). Los bancos pueden esperar a que el Tesoro les pague por sus LECAP pero, si el Tesoro no pudiera hacerlo, lo hace el BCRA comprándoselos, en “X” momento del tiempo (“X” = “tal” año). ¿El riesgo para los bancos? Cero (redondo como la boca de un vaso). ¿El remate del chiste? No se redujo la deuda. Se “canjeó” y aumentó. Y, encima, se puede cancelar en cualquier momento: si los bancos deciden ejecutar los “puts”, el BCRA “la tiene que poner, taca-taca”. ¿De cuánto estamos hablando? Más de $ 17 billones de puts. A un dólar (“baratito”) de $ 1000.-, unos USD 17 mil millones. Eso sí, los pesos sí los podemos emitir nosotros, por lo menos. Algo que, iría a contramano de defender la no emisión, pero bueno: “todo no se puede”.

Introducción al BCRA y la mentira (parte II)

En notas anteriores se ha afirmado que una recesión profunda es, ante todo, una combinación de fraude e ignorancia. Hemos dado cuenta, en la nota del domingo pasado, “Malas energías”, de la parte correspondiente a la ignorancia. En realidad, de una parte de la ignorancia que nos sumió y sume en esta recesión (una recesión inducida; provocada).

Esta nota trata de lo concerniente al fraude. En realidad, también, solo a una parte de él. Recuerde: cuando un economista le habla “en difícil”, le está mintiendo.

El fraude, aunque ya le parezca mucho, es mucho, muchísimo mayor. Material para el próximo domingo.


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