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boca de pozo

Caputo separó la mora de la política pública: «No hay que confundir la empatía con las medidas»

La indolencia en el poder.

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Caputo Inflación Bolsa FMI DNU Mercados UIA

«No hay que confundir la empatía con las políticas públicas». Con esa frase, el ministro de Economía Luis «Toto» Caputo definió la posición oficial frente a la crisis de morosidad que golpea a millones de argentinos, en una conferencia de prensa en el Palacio de Hacienda junto al viceministro José Luis Daza y el secretario de Finanzas Federico Furiase.

Caputo insistió en que la deuda de los hogares es «un tema entre privados» y que el Gobierno no va a usar plata de los contribuyentes para auxiliar a los deudores, aunque se mostró «empático» con la situación.

Según el propio funcionario, el problema no los tomó por sorpresa: «Nos juntábamos con los bancos y les decíamos que, si están prestando a una tasa del 5% al 8% mensual y los sueldos crecen a 2 a 2,5%, va a estar bravo. Lo fuimos siguiendo muy de cerca porque veíamos que era un tema que podía pasar».

El diagnóstico temprano, sin embargo, no derivó en una intervención estatal, sino en una apuesta a que los propios bancos ofrecieran una salida. «Empezó a pasar. Les pedimos flexibilidad, que hicieran algo razonable, que tuvieran consideración, y debo decir que la tuvieron. La reacción de los bancos fue muy positiva», afirmó. Según datos del propio equipo económico, a junio unos 5 millones de personas tenían algún tipo de mora.

Refinanciación a tres años

La semana pasada el equipo económico se reunió con los bancos y, según Caputo, recibió «muy buenas noticias»: las entidades están refinanciando la mora a tres años, con tasas de entre 20% y 25%, y la mayoría de los deudores ya está pagando. El ministro aclaró, de todas formas, que la mejora estadística no será inmediata: pasar de deudor moroso a no moroso en los registros del sistema puede demorar más de tres meses.

«La empatía está y la responsabilidad por la política pública tiene que estar también, y creo que estamos cumpliendo con las dos cosas», resumió Caputo, sosteniendo la línea de no intervención directa del Estado en la deuda de las familias.

La duda sobre las fintech

Consultado por las tasas que cobran algunas fintech, que en ciertos casos superan el 500% anual, o hasta cerca de 900 por ciento de costo financiero total, el ministro admitió que hoy «no hay nada que les impida hacerlo, esa es la realidad».

En el mismo sentido, puso en duda que el negocio sea sostenible en el tiempo: «No creo que sea muy buen negocio para ellos si están haciendo eso», dijo, dejando entrever que algunas de esas firmas podrían atravesar dificultades más adelante. Aun así, volvió a remarcar que se trata de «un tema entre privados», reafirmando que el Gobierno no piensa regular esas tasas, y no hizo mención a las tasas dinámicas que cobran las plataformas según el perfil financiero del cliente.

Crédito hipotecario y dólares para empresas

Caputo también adelantó dos frentes de trabajo. Por un lado, contó que Economía está coordinando con el Ministerio de Capital Humano para que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad licite depósitos a plazo largo, de forma que los bancos financien más hipotecas en lugar de que el propio Fondo las compre directamente. La idea es complementar el crédito hipotecario existente y darle una mano al sector de desarrolladores inmobiliarios, uno de los que venía reclamando este tipo de medidas.

Por otro lado, confirmó la flexibilización que permitirá a los bancos prestar en dólares a todas las personas jurídicas, sin exigirles que cuenten con exportaciones o seguros de cambio, tal como venían pidiendo las propias entidades financieras. La medida se formalizará este viernes mediante un DNU, y según el Gobierno cuenta con el respaldo del crecimiento de los depósitos en dólares del sistema, que ya suman unos US$40.000 millones. La apuesta oficial es que esto además funcione como incentivo adicional para la Ley de Inocencia Fiscal, dado que los bancos tendrían más margen para mejorar la tasa que pagan por los depósitos en moneda extranjera.

El giro discursivo de Caputo —de la firmeza sobre «no usar plata de todos para salvar a algunos» a un tono más conciliador con los morosos y una batería de nuevos anuncios financieros— llega en un momento particular: las últimas encuestas muestran una caída sostenida en la imagen del Gobierno, el último dato de inflación no solo expone las dificultades del Gobierno para cumplir con su contrato electoral sino las limitaciones del dogmatismo con el que se tomaron algunas decisiones.

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