Política
El principal sindicato docente de la CGT se declaró en estado de alerta y vuelven las amenazas de paro
La Unión Docentes Argentinos (UDA), conducida por Sergio Romero, exigió la urgente convocatoria a la paritaria nacional.
La Unión Docentes Argentinos (UDA), el sindicato con mayor peso representativo dentro de la estructura de la Confederación General del Trabajo (CGT), se declaró formalmente en «estado de alerta y sesión permanente». La decisión fue adoptada tras una reunión de su comisión directiva nacional, motivada por la falta de respuestas gubernamentales ante el atraso salarial. La cúpula gremial advirtió que, de no mediar una convocatoria oficial para discutir haberes, el sector reactivará las medidas de fuerza en las escuelas de todo el país.
El principal foco de conflicto radica en la parálisis de la paritaria nacional docente, un ámbito clave para fijar el piso salarial inicial de los trabajadores de la educación. El secretario general de la UDA y secretario de Políticas Educativas de la CGT, Sergio Romero, denunció públicamente que el salario mínimo actual se encuentra congelado y muy por debajo de la canasta básica. Esta situación empuja a una parte significativa de los docentes argentinos por debajo de la línea de la pobreza.


Desde el sindicato hicieron especial hincapié en el severo impacto que la inercia inflacionaria y el aumento en las tarifas de servicios públicos están teniendo sobre el poder adquisitivo del sector. Romero detalló que la falta de actualización en los ingresos, sumada a los incrementos en los costos de vida cotidianos, está generando un clima de profunda insatisfacción en las comunidades escolares. Según la organización, las bases gremiales están ejerciendo una presión cada vez mayor para iniciar un plan de lucha directo.
El malestar también se fundamenta en el desfinanciamiento del sistema educativo que denuncian las organizaciones sindicales. Además de la discusión estrictamente salarial, el gremio reclama la regularización de los fondos nacionales destinados a la infraestructura escolar, conectividad y los diversos programas pedagógicos complementarios. Para la UDA, la interrupción o licuación de estas partidas presupuestarias por parte de la administración central precariza las condiciones laborales y la calidad de la enseñanza en las provincias.
Ante este panorama, el sindicato supeditó el inicio de paros nacionales a la apertura inmediata de una mesa de negociación por parte de las autoridades correspondientes. Con el estado de alerta ya declarado, las próximas semanas serán determinantes para el calendario escolar. De mantenerse la falta de diálogo institucional, la CGT sumará un nuevo frente de conflicto directo con el Poder Ejecutivo, amenazando la continuidad del ciclo lectivo en el corto plazo.



