Política
Las ventas de las pymes acumulan una caída del 3,1% en lo que va del año y el consumo no reacciona
Según el último informe de CAME, las ventas minoristas registraron una baja interanual del 1,2% en mayo.
La actividad comercial de las pequeñas y medianas empresas argentinas está en rojo. Durante el mes de mayo, las ventas minoristas pymes registraron una contracción del 1,2% en términos interanuales a valores constantes. Con este resultado, el sector consolidó un retroceso acumulado del 3,1% durante los primeros cinco meses del año, extendiendo una racha contractiva mensual que se mantiene inalterable desde principios del calendario económico actual, según los datos provistos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
A pesar de que la medición intermensual respecto de abril arrojó un incremento técnico del 1,2%, las entidades mercantiles advirtieron que este leve repunte es mínimo y no altera la tendencia general de la crisis. Desde CAME señalaron que el escenario actual evidencia una reconfiguración estructural en los patrones de consumo. El mercado se encuentra deprimido principalmente por la pérdida sostenida del poder adquisitivo de la población y el drástico incremento de los costos fijos que deben afrontar los locales comerciales cotidianamente.

Para intentar sostener los niveles de facturación frente a la debilidad de la demanda, los comerciantes recurrieron masivamente a la implementación de promociones especiales, descuentos agresivos y el ofrecimiento de diversos planes de financiación. Aun con estas estrategias comerciales, los consumidores demostraron una marcada inclinación hacia la adquisición de bienes netamente esenciales o alternativas de menor precio, perjudicando de manera directa el desempeño de los rubros que comercializan productos que no resultan de primera necesidad.
La brecha entre sectores reflejó disparidades muy profundas durante el último mes. El sector de farmacias lideró el terreno positivo con una suba interanual del 8,2%, seguido por mejoras en perfumería y el rubro alimenticio. En la vereda opuesta, las caídas más severas las experimentaron los negocios vinculados al bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con un desplome del 8,9%, complementado por un duro retroceso en el área textil e indumentaria. En paralelo, el auge de las ventas online (+15,2%) no alcanzó para compensar el derrumbe de los canales físicos tradicionales.
El panorama adverso erosionó fuertemente las expectativas y la confianza de los empresarios pymes de cara al futuro cercano. El 45,1% de los titulares de comercios encuestados afirmó que su situación financiera e institucional es notablemente peor que la registrada el año pasado. Ante un consumo general que no encuentra un piso firme para reactivarse de manera genuina, el 59,4% de los propietarios consultados por CAME consideró que el contexto es completamente desfavorable para volcar nuevas inversiones o inyectar capital en sus firmas.



