Política
Alerta de la UIA: la actividad industrial volvió a contraerse durante abril
La producción fabril profundizó su enfriamiento con retrocesos mensuales en la mayoría de las ramas productivas.
La actividad industrial argentina sumó un nuevo capítulo de preocupación al registrar un preocupante enfriamiento durante el mes de abril. Un informe detallado del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina reveló que la gran mayoría de los indicadores sectoriales evidenciaron retrocesos respecto del mes anterior. El relevamiento, confeccionado a partir de consultas empresarias y mediciones operativas como el consumo de energía eléctrica fabril, estimó una retracción en la comparación interanual y una preocupante tendencia a la baja a nivel mensual.
Entre los sectores que mostraron un desempeño más crítico se encuentra el de la construcción, cuyos despachos de insumos clave sufrieron una fuerte caída mensual, manteniéndose muy rezagado en comparación con los parámetros históricos recientes de la actividad. De igual modo, la fabricación automotriz exhibió variaciones negativas debido a la debilidad de las operaciones en el mercado interno y una acumulación de caídas interanuales significativas. Como reflejo general del estancamiento, el uso de energía de grandes usuarios industriales decreció de forma visible, sirviendo como un termómetro directo del freno productivo generalizado.

El impacto de la crisis también se sintió de manera transversal en el rubro de alimentos y bebidas, una de las ramas con mayor peso específico dentro del entramado fabril local. La producción láctea, la faena vacuna y el segmento de las bebidas sufrieron contracciones respecto de marzo, reflejando las dificultades para sostener los niveles de consumo. Asimismo, el sector metalmecánico evidenció números desfavorables, consolidando una marcada tendencia contractiva si se evalúa su desempeño a mediano plazo.
A pesar del complejo panorama general, el informe de la entidad empresaria identificó algunas leves mejorías concentradas en nichos muy específicos. El patentamiento de maquinaria industrial y el incremento de los envíos comerciales hacia Brasil aportaron las únicas notas positivas del mes, traccionadas principalmente por las demandas asociadas al sector agrícola. Sin embargo, estas mejoras resultaron frágiles y totalmente insuficientes para revertir el deterioro masivo, especialmente debido a la simultánea merma en la liquidación de divisas de la agroindustria.
La entidad gremial empresaria concluyó que el aparato productivo nacional sigue operando en niveles históricamente bajos y debilitados. Los sectores más expuestos a la caída del mercado interno, como el textil, calzado, indumentaria y bienes durables, sufren el doble impacto de una demanda doméstica deprimida y la creciente presión de los productos importados. En contraste, solo las actividades ligadas a la energía, la refinación de petróleo y ciertas materias primas agropecuarias consiguen mitigar los efectos de una recesión generalizada.



