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boca de pozo

La cotización del petróleo volvió a dispararse y el brent tocó su precio más alto en cuatro años

El Brent tocó los 126 dólares por barril y luego se estabilizó en USD 122.

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El mercado petrolero volvió a reaccionar con nerviosismo frente a la falta de avances concretos entre Estados Unidos e Irán. En la rueda asiática de este jueves, el Brent para junio de 2026 saltó hasta u$s126,41, con una suba intradiaria de 7%, aunque luego moderó parte del avance y se estabilizó en torno a los u$s122.

Del otro lado, el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, también mostró una fuerte presión alcista y llegó a cotizar a u$s110,93 por barril, contra los u$s106,88 del cierre previo.

Con estos valores, ambos índices de referencia consolidaron una revalorización superior al 50% desde el comienzo de la guerra. Después de algunos días de relativa estabilidad, el cierre de abril volvió a mostrar que el petróleo sigue operando bajo lógica de conflicto y no de distensión diplomática.

La tensión en el estrecho de Ormuz sigue marcando el ritmo de la cotización

La clave del nuevo salto está en Ormuz, el paso estratégico por el que suele circular cerca de una quinta parte del crudo mundial y que permanece paralizado desde fines de febrero. La posibilidad de que esa vía siga bloqueada durante meses volvió a recalentar las cotizaciones y a meter presión sobre el abastecimiento global.

Según trascendió desde la Casa Blanca, Donald Trump les mencionó a referentes del sector petrolero la posibilidad de extender “durante varios meses” el cerco que Washington impuso sobre los puertos iraníes. La definición más cruda llegó del propio mandatario, que sintetizó el enfoque de su administración con una frase tan brutal como elocuente: “El bloqueo es algo más efectivo que los bombardeos. Se están asfixiando”.

Trump también dejó en claro que la presión naval no se levantará hasta alcanzar un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear. Esa postura fue leída por el mercado como una señal de endurecimiento y no de negociación.

En ese contexto, el diagnóstico de los analistas empezó a girar del riesgo de interrupción puntual al peligro de una caída más duradera en la producción. Desde SPI Asset Management, Stephen Innes advirtió que el escenario geopolítico no muestra signos de calma, que las capacidades de almacenamiento están saturadas en el Golfo y que las exportaciones siguen limitadas.

En la misma línea, estrategas de ING Bank señalaron que el colapso de las conversaciones entre Washington y Teherán, sumado a la negativa estadounidense a aceptar la propuesta iraní para reabrir Ormuz, está haciendo que el mercado pierda expectativas de una rápida normalización del flujo petrolero.

La consecuencia ya está a la vista: el crudo volvió a despegarse de cualquier lógica de calma transitoria y se instaló otra vez en niveles de máxima tensión. Para la economía global, eso significa más presión sobre energía, transporte e inflación. Para la Argentina, además, implica un nuevo factor de inestabilidad sobre combustibles, costos logísticos y expectativas de precios en un escenario local que ya viene demasiado exigido.

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