Política
Electrolux deja de fabricar heladeras en Rosario y el recorte deja otros 80 trabajadores en la calle
La empresa abrió un esquema de retiros voluntarios.
La planta de Electrolux en Rosario dio una nueva señal de retroceso industrial. La empresa decidió discontinuar la producción de heladeras en su fábrica santafesina, una medida que impactará de lleno sobre el empleo y que ya puso en estado de alerta a unos 80 trabajadores sobre una dotación actual de entre 270 y 280 personas, incluyendo personal administrativo.
La firma empezó a ofrecer retiros voluntarios para avanzar con el achique. Pero detrás de esa salida formal aparece otro dato más inquietante: entre los operarios crece el miedo a no aceptar ahora y quedar más adelante atrapados por una eventual indemnización menor, en un escenario atravesado por la reforma laboral.

El delegado de la planta, Adrián Cartazzo, describió un panorama cargado de incertidumbre. “Es triste porque no lo esperábamos y no se sabe cuál es el futuro”, sostuvo al referirse a una decisión que profundiza la contracción productiva de una fábrica que ya había dejado antes de ensamblar cocinas.
La situación no implica un cierre total de la planta. Electrolux seguirá operando con el armado de freezers y lavarropas, y por ahora los salarios se pagan en tiempo y forma. Pero eso no alcanza para disimular el cuadro de fondo: otra línea de producción que se cae, más empleos industriales en riesgo y una estructura fabril que se achica.
Según relató Cartazzo, la preocupación entre los trabajadores no pasa sólo por la pérdida eventual del puesto. También pesa la situación económica cotidiana. Muchos empleados llegan con deudas tomadas con tarjeta o con créditos bancarios, y el dinero del retiro aparece más como un salvavidas de emergencia para pagar cuentas que como una salida real para reorganizar la vida laboral.
El caso de Electrolux también muestra una foto más amplia del deterioro industrial. La empresa supo tener más de 700 trabajadores en la ciudad. Hoy ese número quedó reducido a menos de la mitad. La baja no responde a una transformación virtuosa ni a una modernización productiva, sino a un proceso de repliegue cada vez más visible.
En ese marco, la referencia del delegado al Gobierno nacional fue directa. Desde el gremio esperan un cambio de rumbo y no esconden su diagnóstico sobre el presente. “Hay que esperar que pase este gobierno y ver si el futuro del país es la industria; hoy por hoy no lo es”, resumió Cartazzo.
La definición golpea sobre un punto central del modelo libertario. Mientras la Casa Rosada insiste con desregulación, apertura y reforma laboral, en las fábricas lo que aparece es menos producción, más incertidumbre y trabajadores empujados a aceptar retiros por miedo a quedarse después con menos derechos y menos resguardo.



