boca de pozo
Financial Times advirtió que la desinflación de Milei “se está estancando” tras el repunte del IPC de marzo
El diario británico puso en duda la capacidad del Gobierno para llevar la inflación por debajo del 1% mensual.
Financial Times puso en duda el rumbo de la desinflación
El periódico británico Financial Times advirtió que el proceso de desinflación de la administración de Javier Milei “se está estancando” luego del dato de marzo difundido por el INDEC. En un artículo publicado el 14 de abril, el medio sostuvo que el intento oficial por bajar la inflación crónica argentina entró en una zona más compleja, con una suba mensual de 3,4% en marzo, el nivel más alto en doce meses.
La observación del diario financiero no desconoce el retroceso de la inflación desde los niveles extremos del arranque de la gestión libertaria. Pero sí marca un punto político sensible para la Casa Rosada: la tendencia descendente dejó de ser lineal y el tramo final del recorrido aparece mucho más difícil que la fase inicial de estabilización.
El dato de marzo rompió la inercia que celebraba el Gobierno
Según las estimaciones relevadas por Reuters, la inflación de marzo ya se perfilaba por encima de febrero y mostraba una desaceleración menos intensa de la esperada para 2026. El dato terminó confirmando esa percepción: el IPC subió 3,4% mensual y volvió a encender dudas sobre la velocidad real con la que el Gobierno puede seguir bajando el ritmo del aumento de precios.
Financial Times señaló que, aunque la inflación anual quedó muy por debajo de los picos de casi 300% observados al comienzo de 2024, sigue entre las más altas del mundo. Ese contraste le permite al oficialismo mostrar una mejora respecto del punto de partida, pero también deja en evidencia que la batalla no está cerrada y que el objetivo de perforar el 1% mensual todavía luce lejano.
El ancla cambiaria, en el centro de la discusión
Uno de los ejes del análisis del Financial Times es el papel que tuvo el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. El diario remarcó que Milei apeló a una herramienta clásica para contener los precios: mantener estable el valor del peso frente al dólar. Esa estrategia, según el artículo, ayudó a explicar buena parte de la baja inicial de la inflación.
Pero el mismo medio advirtió que cuando el Gobierno permitió una mayor flexibilidad del tipo de cambio en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, la dinámica inflacionaria volvió a mostrar señales de aceleración. Ahí aparece una de las contradicciones del programa económico: sin una referencia cambiaria rígida, el Ejecutivo enfrenta con más dificultad la inercia de precios acumulada durante años.
La inercia inflacionaria, el problema que no cede
Financial Times describió además los mecanismos cotidianos que siguen alimentando la inflación en Argentina: remarcaciones preventivas de comerciantes, compras anticipadas de las familias para cubrirse de futuros aumentos y contratos indexados, como los alquileres, que arrastran subas de períodos anteriores. Esa estructura, según el artículo, vuelve más difícil quebrar la lógica inflacionaria aun cuando el frente fiscal o monetario muestre mejoras.
El punto no es menor. El oficialismo logró ordenar variables que venían desbordadas, pero la nota del medio británico sugiere que el problema argentino ya no pasa sólo por apagar un incendio, sino por desarmar hábitos económicos arraigados en toda la cadena de formación de precios.
Energía, servicios y alimentos vuelven a presionar
Otro aspecto subrayado por el diario es el impacto de los aumentos en energía y servicios, en un contexto global atravesado por la guerra entre Irán e Israel, que empuja costos internacionales y agrega presión sobre las economías importadoras. Reuters también advirtió que ese conflicto encarece energía, fletes y productos químicos, lo que complica aún más la desaceleración inflacionaria prevista para la Argentina en 2026.
Financial Times planteó que, mientras algunos bienes manufacturados se mantienen más contenidos por el esquema cambiario y la baja de ciertas barreras comerciales, los servicios públicos y otros rubros regulados siguen ajustándose después de años de subsidios. A eso se suma la reciente presión de los alimentos, en especial de la carne vacuna, uno de los consumos más sensibles para la vida cotidiana.
El costo social del rebote inflacionario
El artículo también puso el foco en el efecto sobre los ingresos. Según el medio británico, el resultado de esta dinámica es una erosión persistente del nivel de vida, incluso en un escenario en el que la pobreza mostró cierta mejora respecto de los picos alcanzados al inicio del mandato de Milei. Reuters reportó esta semana que la suba de tarifas, la inflación y el estancamiento salarial ya están golpeando con fuerza el bolsillo de los hogares y elevando los niveles de estrés crediticio.
Ese señalamiento toca un punto políticamente sensible para el Gobierno. Porque la administración libertaria puede exhibir una baja de la inflación respecto de lo heredado, pero enfrenta crecientes dificultades para transformar esa mejora macro en alivio concreto para los salarios y el consumo.




