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Patagonia

El calor y el viento reavivaron los incendios forestales en Chubut y refuerzan los operativos de combate

Tras el alivio de la semana pasada, el fuego vuelve sobre la cordillera chubutense.

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Las altas temperaturas combinadas con fuertes ráfagas de viento provocaron en las últimas horas un recrudecimiento de los incendios forestales en distintos puntos de la provincia de Chubut, donde el tema parecía controlado,  lo que obligó a reforzar los operativos de combate y a extremar las medidas de prevención en zonas rurales y áreas boscosas.

El escenario climático adverso agravó la situación en el sur argentino y llevó a las autoridades provinciales a intensificar el despliegue de brigadistas, bomberos voluntarios y medios aéreos para contener los frentes activos y evitar la propagación de nuevos focos ígneos tras el incendio que se propagó desde Puerto Patriada, Epuyén, y afectó más de 12 mil hectáreas.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió alertas amarillas y naranjas para diferentes sectores de la provincia, un factor que incrementa el riesgo de incendios y dificulta las tareas de control, ya que las condiciones de sequedad, calor y viento favorecen la rápida expansión de las llamas.

En los operativos trabajan de manera coordinada brigadas forestales, aviones hidrantes y personal de bomberos, mientras se evalúa la posibilidad de solicitar apoyo adicional a provincias vecinas o al Gobierno nacional para reforzar la capacidad operativa en los sectores más complejos.

La reactivación de los focos también derivó en un aumento de las recomendaciones preventivas para la población. Desde los organismos de emergencia se pidió extremar los cuidados y evitar cualquier acción que pueda generar incendios, como encender fuego al aire libre, realizar quemas no autorizadas o utilizar maquinaria que pueda producir chispas.

En paralelo, los equipos técnicos mantienen un monitoreo permanente de la evolución meteorológica para ajustar las estrategias de combate y prevención en función de los cambios en el clima, con el objetivo de minimizar riesgos para las comunidades y reducir el impacto ambiental de los incendios.