boca de pozo
El mercado no compra el optimismo del gobierno y se derrite la bazuca de dólares
Desde la AmCham pusieron en duda que Estados Unidos pueda volver a rescatar a la Argentina tras el triunfo demócrata.
Si bien el ministro de Economía Luis Caputo dijo el miércoles en la conferencia de FIEL que la derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos “no cambia esencialmente” la relación bilateral con la Argentina, el mercado escuchó y siguió su marcha vendedora. El riesgo país cerró la jornada en 918 puntos, nivel que no se veía desde antes del programa económico del actual gobierno, con los globales y los bonares en rojo tanto en Wall Street como en la plaza local.
La Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) publicó un informe lapidario que complica el relato del ministro. Bajo el título “El nuevo Congreso de Estados Unidos y su impacto en la agenda económica con Argentina”, la entidad advierte que el triunfo demócrata, que le dará al Partido Demócrata el control de ambas cámaras a partir del 3 de enero de 2027, puede modificar varios de los ejes que el Gobierno presentó como conquistas de su relación con Washington.
La AmCham puso el dedo en la llaga
Desde la entidad señalan que si bien la conducción de la política exterior y comercial seguirá en manos del Ejecutivo estadounidense, el nuevo Congreso tendrá “capacidad de control y de veto legislativo” sobre aranceles, acuerdos y programas de apoyo financiero, incluido el que recibe la Argentina.
Los cuatro ejes que AmCham marca como en riesgo de revisión son precisamente los que el Gobierno publicitó: el acuerdo comercial firmado en febrero (el ARTI, con aranceles cero para más de 2.200 posiciones argentinas), la agenda de minerales críticos, la cooperación en el Atlántico Sur y el respaldo financiero ante el FMI.
Dos puntos son especialmente sensibles. Primero, la cuota de carne vacuna, ampliada de 20.000 a 100.000 toneladas (con un potencial de exportaciones de unos USD 800 millones): AmCham advierte que “sectores proteccionistas del Congreso podrían cuestionar el aumento de cuotas para proteger a los productores ganaderos locales”. Segundo, los compromisos de sustentabilidad en minería y litio: la nueva mayoría demócrata podría revisarlos con más exigencia en materia ambiental y laboral.
El informe plantea además que “cualquier iniciativa adicional que califique como tratado integral o requiera partidas presupuestarias específicas podría estancarse en el Congreso” y concluye con una advertencia de fondo: si llega un cambio en la Casa Blanca, el vínculo podría pasar “de un trato bilateral de prioridad geopolítica a una relación institucional de menor preferencia”.
Para AmCham, el nuevo escenario “refuerza la necesidad de institucionalizar la relación bilateral, para que no dependa de los ciclos políticos de ambos países”.
El Relevamiento de Expectativas de mercado tampoco trae buenos augurios
A pocas horas del cierre de mercado, el Banco Central difundió el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de octubre, con 45 consultoras y entidades financieras participantes. Los números tampoco ayudaron al ánimo de los inversores ni al desánimo del equipo económico, que a esta altura encuentra refugio en un extenso feriado bancario.
Los analistas estimaron una inflación de 1,8% para octubre (una décima más que el REM anterior) y proyectan 1,7% para noviembre, 1,8% para diciembre y una inflación acumulada de 30,4% para todo 2026, muy por encima del 10,1% que el Gobierno incluyó en el Presupuesto.
El dato más impactante es el de actividad: el REM recortó la proyección de crecimiento del PBI para 2026 al 0,7% y estimó que el tercer trimestre registró una contracción desestacionalizada de 2,3%. Dos trimestres consecutivos de caída configuran una recesión técnica. El dólar oficial promediaría $1.558 en noviembre y $1.590 en diciembre, proyecciones que los analistas bajaron respecto del REM anterior.
El peso de la carrera electoral
A ese cuadro se suma un factor político que el mercado empieza a descontar con más intensidad: la carrera electoral de 2027 se adelantó. La disputa interna entre con Patricia Bullrich ya consume energía del Gobierno, y las señales que deja el oficialismo (Caputo en FIEL apuntando contra quienes “se creen que pueden ser Presidente”, Milei retuiteando declaraciones de Menem en la misma dirección) son leídas por los inversores como síntoma de fragilidad política.
La combinación de bonos en rojo, riesgo país en máximos anuales, proyecciones de crecimiento que rozaban la recesión técnica y la incertidumbre sobre la relación con el nuevo Congreso estadounidense componía al cierre de esta nota un panorama que el ministro de Economía prefirió describir como “sin cambios esenciales” y un Presidente que eligió hablar desde España sobre el carácter relativo de las posiciones de izquierda y derecha, el fascismo que él supone que está comprendido dentro del socialismo y el carácter socialista que tendrían los fascistas en materia económica. Para disimular un enredo, nada mejor que otro.





