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Biguá ilusiona e Independiente preocupa en el arranque de playoffs
El equipo neuquino se hizo fuerte en casa y superó con autoridad a Ferro, mientras Independiente no logró sostener el ritmo ante El Talar y quedó obligado a reaccionar de visitante en la serie de playoffs.
El arranque de los playoffs de la Liga Nacional Femenina de básquet dejó sensaciones opuestas en Neuquén. En una misma noche y en el mismo escenario, el Ruca Che fue testigo de dos historias bien distintas: la celebración de Biguá tras un triunfo sólido ante Ferro y la preocupación de Independiente, que no logró meterse en partido frente a El Talar y quedó contra las cuerdas en su serie.
Con un buen marco de público y clima de definiciones, la jornada mostró desde temprano que cada detalle iba a pesar. Biguá aprovechó su momento, jugó con autoridad y dio un golpe importante, mientras que Independiente se vio superado en varios pasajes y ahora necesitará reaccionar rápido si quiere seguir con vida.
Biguá pegó primero y cambió la lógica
El triunfo de Biguá no fue uno más. El equipo neuquino venía con antecedentes adversos frente a Ferro, pero esta vez mostró otra cara: intensidad, orden y efectividad para quedarse con el primer punto de la serie por 73-61.
Desde el inicio, el local marcó el ritmo. Un primer cuarto con diferencias claras (23-11) le permitió manejar el desarrollo sin desesperarse. Con el correr de los minutos, Ferro intentó acercarse, pero nunca logró incomodar del todo a un equipo que respondió bien en los momentos clave.
Las actuaciones individuales también hicieron la diferencia. Agustina Jourdheuil fue determinante con 20 puntos y 11 rebotes, mientras que Javiera Campos aportó una planilla completa con 17 puntos, 10 rebotes y 6 asistencias. A eso se sumaron los aportes de Agustina García y Maitena Merino, en un funcionamiento colectivo que se sostuvo de principio a fin.
Más allá del resultado, hubo datos que explican el dominio: Biguá fue más efectivo en los tiros de dos puntos y marcó una diferencia importante en los rebotes. Esa combinación le permitió sostener la ventaja y cerrar el juego con cierta tranquilidad.
El contexto también suma. Tras una fase regular irregular, el equipo neuquino mostró señales de crecimiento en el tramo final y ahora lo confirmó en el momento más exigente. Con la serie a su favor, viajará a Buenos Aires con otra confianza, aunque sabiendo que la historia todavía está abierta.
Independiente, sin respuestas y con poco margen
Del otro lado, la noche fue cuesta arriba para Independiente. La derrota 74-50 ante El Talar dejó más que un resultado adverso: expuso dificultades para sostener el ritmo y encontrar soluciones ofensivas ante un rival que fue de menor a mayor.
El inicio fue parejo, pero duró poco. Con el correr del primer cuarto, El Talar encontró espacios y empezó a marcar diferencias, apoyado en el aporte de jugadoras como Luciana Delabarba y Estefanía Fajardo. Ese primer quiebre (22-14) marcó el rumbo del partido.
Independiente intentó acomodarse en el segundo parcial, con Laila Raviolo y Martina Torres como referencias ofensivas, pero no logró descontar. El empate en ese tramo (15-15) dejó la sensación de que el equipo estaba cerca, aunque sin poder achicar la distancia real en el marcador.
El golpe definitivo llegó en el tercer cuarto. Allí, El Talar fue claramente superior: defensa intensa, presión constante y efectividad desde el perímetro, con Agustina Marín como figura. El parcial de 24-9 terminó de inclinar la balanza y dejó el partido prácticamente resuelto antes del cierre.
En el último período hubo rotaciones y minutos repartidos, pero el desarrollo ya no cambió. Torres fue de lo más destacado en el conjunto neuquino, mientras que Marín y Delabarba lideraron a las visitantes con 17 puntos cada una.
La serie quedó 1-0 y ahora se trasladará a Buenos Aires, donde Independiente necesitará ganar para seguir en competencia. El margen es mínimo y el desafío, claro: recuperar juego y confianza en poco tiempo.




