Connect with us
http://politicaviral.ar/wp-content/uploads/2022/06/apaisado-sin-fondo-politica-viral.png

boca de pozo

Justicia en Neuquén: «Fuerte con los débiles, débil con los fuertes»

Los fiscales ganan protagonismo acusando con el humor social y la «corrupción selectiva».

Publicado

en

Hay una frase que resume mejor bien lo que parece estar ocurriendo en Neuquén: «Fuerte con los débiles y débil con los fuertes». No es nueva, pero cobra una vigencia cuando se observa hacia dónde apunta —y hacia dónde no— la maquinaria del Poder Judicial en Neuquén.

El sistema acusatorio, presentado como una modernización institucional, terminó generando un efecto colateral que pocos se animan a discutir: es el desplazamiento del equilibrio.

Los fiscales ganaron centralidad, volumen  y exposición. Los jueces, en cambio, quedaron muchas veces reducidos a un rol más pasivo, condicionados no sólo por la evidencia sino también por el clima social: es «lo que habla o quiere la sociedad», muchas veces condicionadas opr factores emocionales.

El poder de los fiscales en Neuquén opaca la tarea final de la justicia. La condena siempre es anticipada.

Y ese clima social tiene un combustible que es el que alimenta a los nuevos gobiernos: la indignación. Pero no es cualquier indignación. Hay una indignación direccionada, amplificada, casi administrada. Una indignación que se activa cuando alguien no va preso, cuando una causa no avanza con la velocidad que el sentido común exige, cuando el castigo no llega. Una indignación que, en muchos casos, empuja a la justicia a actuar más como un reflejo que como una institución.

La condena anticipadora de los fiscales

En ese escenario aparecen figuras como Pablo Vignaroli, que encarnan un modo de intervenir: recortar la realidad, elegir el momento, poner el zoom. La corrupción, entonces, deja de ser un fenómeno  para convertirse en una secuencia puntual. Un recorte temporal.

Hoy ese recorte está en Luis Bertolini. Ayer fue otro y mañana será otro más. Pero el patrón parece repetirse y es cuando un dirigente cae en desgracia política, la justicia aparece con mucha fuerza. Pero cuando el poder está en su punto más alto, la lupa se desenfoca.

¿La corrupción es realmente un fenómeno o simplemente se investiga de manera selectiva?

Porque si el criterio fuera uniforme, el campo de investigación judicial de Neuquén debería ser mucho más amplio. Las sospechas que sobrevuelan a toda la política no nacieron ayer ni pertenecen a un solo espacio. Sin embargo, las causas no avanzan con la misma intensidad ni con la misma visibilidad.

Ahí es donde la justicia empieza a parecerse menos a un poder independiente y más a un actor dentro de la política.

Cuando los fiscales ocupan la escena pública, cuando sus decisiones coinciden con climas de época o momentos electorales, cuando la persecución penal se percibe como selectiva, el sistema deja de generar confianza y empieza a generar sospecha.

Y cuando los jueces quedan a la sombra de esa dinámica —mirando de reojo la reacción social, midiendo el impacto de cada resolución— la institucionalidad se vuelve frágil. Casi infantil, como si necesitara aprobación constante.

Neuquén vive una contradiccion: tiene un sistema judicial ágil, pero no necesariamente justo en la percepción colectiva. Puede avanzar rápido, pero no siempre hacia todos lados.

La justicia no debería funcionar como un termómetro de la indignación pública ni como un amplificador del humor social. Su tarea no es castigar lo que indigna, sino investigar lo que corresponde.

Advertisement

De lo contrario, la frase deja de ser una metáfora y se convierte en diagnóstico: ser fuerte con los débiles, y prudente con los poderosos. Eso no es justicia, ya se parece a otra cosa.

Continue Reading
Clic para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *