Energía
Petróleo: el precio del crudo retrocede ante señales de tregua en Medio Oriente
La cotización del Brent cayó por debajo de los US$100 tras el anuncio de una pausa en los ataques estadounidenses contra Irán.
El mercado energético internacional experimentó una jornada de relativa distensión este miércoles, luego de que el precio del barril de petróleo Brent retrocediera hasta los US$94,5. Esta baja se produce tras haber rozado la barrera de los US$100 en la sesión previa, impulsada por las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una ventana de diálogo de cinco días con Teherán. El anuncio de una suspensión temporal de los bombardeos sobre la infraestructura energética iraní trajo cierta calma a los operadores, quienes ven en este gesto una oportunidad para desescalar un conflicto que, desde finales de febrero, mantiene en vilo a la economía global.
A pesar de las señales diplomáticas, la situación en la zona de conflicto sigue siendo extremadamente frágil debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz. Irán mantiene el cierre de este paso vital —por donde circula aproximadamente el 20% del crudo mundial—, permitiendo únicamente el tránsito de buques considerados «no hostiles» y exigiendo condiciones políticas para su reapertura total. Esta interrupción del suministro ha provocado que el tráfico marítimo en la región caiga más de un 80%, manteniendo una presión latente sobre los precios que impide una estabilización definitiva, especialmente mientras persisten los ataques de Israel en territorio iraní.

El conflicto armado, que escaló significativamente este mes con operaciones militares directas de Estados Unidos e Israel contra el régimen de Teherán, transformó al sector energético en una herramienta de guerra. La respuesta iraní de minar el estrecho y amenazar con la destrucción de plantas de desalinización ha elevado el costo de los seguros marítimos a niveles récord. Mientras potencias como China e India intentan mediar para garantizar el flujo de sus importaciones, la volatilidad se mantiene como la norma: cualquier ruptura en las frágiles negociaciones actuales podría devolver el barril a valores superiores a los US$110 en cuestión de horas.
En el plano local, el impacto de estos vaivenes internacionales ya comenzó a filtrarse en la economía argentina. Además del inminente ajuste en los surtidores de combustibles, los productos derivados del petróleo —clave para la industria y el transporte— están registrando aumentos que amenazan con atizar la inflación de marzo. La dependencia del precio interno respecto al Brent, referencia ineludible para las inversiones en Vaca Muerta, coloca al Gobierno frente al desafío de contener los costos logísticos y de producción en un escenario global donde la energía se ha vuelto tan impredecible como el rumbo de la guerra.



