Política
Estoy perdiendo imagen a tu lado: el desgaste de la gestión Milei se profundiza y el «caso Libra» pasa factura
Un sondeo de marzo de 2026 revela que la desaprobación presidencial supera el 53%.
La luna de miel del gobierno de Javier Milei parece haber quedado definitivamente atrás, según los datos que arroja el último estudio nacional de la consultora OK Media. El relevamiento de marzo de 2026 muestra un escenario de marcado desgaste en la opinión pública, donde el 53,7% de los argentinos califica la gestión de manera negativa. Frente a este número, la valoración positiva se ubica en un 38,8%, consolidando una brecha que marca un desafío estructural para el oficialismo en un contexto de creciente escepticismo social.
Uno de los puntos más críticos del informe recae sobre la figura del vocero presidencial, Manuel Adorni. La encuesta arroja una señal de alerta roja para el entorno íntimo del mandatario: un abrumador 73,6% de los consultados considera que el funcionario debería renunciar a su cargo. La erosión de su imagen es tan profunda que incluso permeó en el núcleo duro de los seguidores libertarios; según el desagregado de los datos, tres de cada diez personas que aún apoyan la gestión de Milei creen que Adorni debería dar un paso al costado.

El panorama se torna aún más complejo al analizar el impacto del denominado «caso Libra». El escándalo capturó la atención de la gran mayoría de la población, con un 65,7% de los encuestados afirmando que sigue de cerca las novedades del tema. Para la Casa Rosada, el dato más preocupante es la percepción de daño político: el 61,3% de quienes conocen el caso sostiene que el escándalo perjudica directamente la imagen del Presidente, convirtiéndose en un factor de desgaste que ya no puede ser ignorado por la estrategia de comunicación oficial.
Incluso dentro del segmento de votantes que mantiene una visión optimista sobre el rumbo del país, el «caso Libra» comenzó a generar fisuras. El estudio indica que casi un cuarto de los adherentes a La Libertad Avanza admite que el escándalo provoca un perjuicio político real a la figura presidencial. Esta filtración de la crisis hacia el interior de la propia base electoral sugiere que el relato oficial está encontrando límites frente a la gravedad de los hechos investigados, debilitando la narrativa de transparencia que el Gobierno intentó sostener desde su asunción.
En definitiva, los números de marzo configuran un cuadro de situación extremadamente delicado para el Poder Ejecutivo. Con más de la mitad de la sociedad desaprobando la administración y una demanda masiva de cambios en el gabinete, el Gobierno se enfrenta a la necesidad de recalibrar su gestión. El desgaste acumulado, potenciado por escándalos de corrupción y una gestión de crisis cuestionada, coloca a la administración Milei en una posición de vulnerabilidad política.



