boca de pozo
El cierre de Fate cristaliza las consecuencias del modelo de Milei
La empresa comunicó su cierre definitivo y despedirá a más de 900 empleados.
La industria nacional sumó este viernes un nuevo golpe. La empresa argentina Fate anunció el cierre definitivo e inmediato de su planta de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores. La frialdad del comunicado corporativo es el reflejo de un liderazgo político que cree, o dice creer, que la economía se acomoda sola, que el ahorro que generan productos importados más competitivos entre los usuarios creará nuevas demandas. Pero mientras los bolsillos se estrechan, lo que brotan son señales de una economía de subsistencia: Trabajadores industriales que engrosan las filas de desocupados y, por dar un ejemplo, gomerías que vuelven a ofrecer cubiertas recapadas.
La empresa confirmó oficialmente una presunción que empezó a circular entre los trabajadores el lunes, cuando recibieron una notificación en las que se les informaba que el miércoles no concurran a sus puestos de trabajo.
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Este miércoles se confirmó: “Fate S.A.I.C.I. comunica que, a partir del día de la fecha, cesa la actividad en su planta industrial de Virreyes”. Se trata de la mayor planta de neumáticos del país, con una capacidad productiva superior a los cinco millones de cubiertas anuales.
Un cierre total, sin concurso ni salvataje
Desde la empresa propiedad de la familia Madanes Quintanilla aclararon que no se trata de un concurso preventivo ni de una reestructuración transitoria.
“El cierre es definitivo y se le paga a todo el mundo lo que corresponde. A empleados, proveedores, bancos. Se liquida todo y se baja la persiana”, señalaron fuentes cercanas a la firma.
El proceso implicará la liquidación de activos y el pago de indemnizaciones conforme a la legislación vigente.
Apertura comercial y pérdida de competitividad
El cierre no fue un hecho aislado ni repentino. La compañía venía advirtiendo desde mayo de 2024 sobre una erosión sostenida de su competitividad.
Entre los factores que impulsaron a la empresa a la crisis se destaca un aluvión de importaciones, especialmente de origen chino. En 2025 ingresaron al mercado local 860.000 neumáticos importados en un solo mes, lo que obligó a Fate a rebajar sus precios un 15% y erosionó sus márgenes de rentabilidad y un contexto macroeconómico adverso, marcado por presión impositiva, restricciones cambiarias y falta de incentivos exportadores.
El escenario se inscribe en un marco más amplio de apertura comercial impulsado por el Gobierno de Javier Milei, que flexibilizó importaciones en distintos rubros industriales al tiempo que aumentaron costos como la energía.
Por otra parte, ya es sabido el alto costo de los neumáticos en nuestro país, donde algunos usuarios viajan hasta Chile o Paraguay para cambiar las cubiertas.
Ochenta años de historia industrial
En su comunicado, la firma repasó su trayectoria de más de ocho décadas. Recordó que fue la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la industria automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte pesado. También destacó su presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina.
“Fate es una empresa de capitales argentinos que durante más de ochenta años generó empleo de calidad, desarrolló proveedores locales, exportó tecnología y contribuyó al entramado productivo del país”, subrayó la compañía.
Impacto regional y reconfiguración empresarial
El cierre golpea directamente al cordón industrial del norte bonaerense y a casi mil familias que dependían de la actividad de la planta.
Tras la decisión, el empresario Javier Madanes Quintanilla concentrará su actividad en Aluar, la productora de aluminio que también controla y que continúa operando.
El cierre de Fate reabre un debate que atraviesa al sector industrial: en un esquema de apertura acelerada y competencia externa, ¿puede sostenerse la producción local sin una estrategia de defensa sectorial?
La respuesta, en este caso, fue la más drástica. Una fábrica histórica baja la persiana y casi mil empleos industriales desaparecen del mapa productivo argentino.




