Política
Caputo defendió el nuevo endeudamiento del BCRA: “Besos para todos y sigan participando”
El ministro de Economía justificó el préstamo externo por US$3.000 millones tomado a contrarreloj para cubrir vencimientos.
A solo 48 horas de enfrentar vencimientos por más de US$4.200 millones, el Gobierno volvió a recurrir al endeudamiento externo para evitar tensiones mayores en el frente financiero. Esta vez, fue el Banco Central el que cerró un préstamo REPO por US$3.000 millones con seis bancos internacionales, una operación que el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a defender la jugada.
A través de sus redes sociales, Caputo buscó minimizar el impacto del nuevo crédito al asegurar que los fondos servirán para “cancelar deuda” y no para incrementarla. Según su planteo, el pago de compromisos por US$4.300 millones convierte la operación en un “financiamiento neto negativo”, una forma de presentar el endeudamiento como un acto de desendeudamiento contable, aunque en los hechos implique tomar nueva deuda a tasas elevadas.

Kukitas queridos, ya no psicopatean a nadie. Deuda tomaban ustedes, porque tenían déficit. Como se les caía la cara de vergüenza de ser el gobierno que más deuda tomó en la historia, inventaron el concepto de “financiamiento neto positivo”, e incluso lo festejaban. Es decir,… https://t.co/Nq7eqG4ZXM
— totocaputo (@LuisCaputoAR) January 7, 2026
El ministro aprovechó el anuncio para apuntar contra el kirchnerismo, al que acusó de haber incrementado el déficit y la deuda durante sus gestiones. “Deuda tomaban ustedes, porque tenían déficit. Besos para todos y sigan participando”, lanzó, al tiempo que reivindicó el relato oficial de haber eliminado el rojo fiscal y reducido la deuda consolidada. Sin embargo, el argumento omite un dato central: la necesidad de salir a buscar dólares prestados a contrarreloj evidencia la debilidad del esquema financiero actual y la escasez de reservas genuinas.
El Banco Central cerró un préstamo externo por US$ 3.000 millones para afrontar vencimientos
El REPO acordado tendrá un plazo de 372 días y una tasa equivalente a la SOFR en dólares más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que arroja un costo cercano al 7,4% anual. En un contexto de ajuste interno, caída de la actividad y restricción del crédito productivo, el recurso al financiamiento externo vuelve a aparecer como la única válvula de escape para cumplir con compromisos inmediatos.
Los vencimientos que se cubren corresponden a bonos emitidos en agosto de 2020, tras la reestructuración de la deuda encarada durante la gestión de Alberto Fernández y Martín Guzmán. Aunque el Gobierno insiste en diferenciar este endeudamiento del pasado, el mecanismo se repite: deuda nueva para pagar deuda vieja. Más allá del cruce político, el debate de fondo sigue pendiente: cuánto cuesta sostener esta estrategia y qué tan sostenible es un modelo que depende, una vez más, del crédito externo para llegar a fin de mes.



