boca de pozo
Rucci ya tiene su partido propio tras la ruptura con el MPN
La Justicia avaló Fuerza Neuquina Federal. Lo habilita a presentarse en las elecciones del 2027.
El reconocimiento definitivo de Fuerza Neuquina y Federal por parte de la Justicia Federal Electoral le permite a Marcelo Rucci decidió jugar en otra liga. Ya no solo como secretario general del gremio petrolero más poderoso de la Patagonia, sino como constructor de una herramienta política propia, autónoma y con ambición. Le servirá para testera el clima político del 2027, que hoy parece muy lejano. Falta mucha agua correr de bajo del puente, con una reforma laboral en puerta.
La resolución firmada el 16 de diciembre de 2025 por la jueza Carolina Pandolfi marca el cierre de un proceso que Rucci lo hizo con perfil muy bajo, al contrario de otros partido políticos.
Es que el sindicalista proviene de la línea Azul y Blanca del MPN que fundó el histórico líder Guillermo Pereyra y romper con el partido provincia, tras el triunfo de Rolando Figueroa, tuvo que hacerlo de manera práctica y sin demasiados bombos y platillos.
Marcelo Rucci: ya no era funcional ni práctico el MPN
Pero tras una derrota electoral y una relación política desgastada, el dirigente petrolero entendió que el MPN ya no era una plataforma de expansión, sino un techo.

Marcelo Rucci se desafiló del MPN para poder armar su sello propio, Fuerza Neuquina Federal.
La renuncia al partido provincial fue el primer gesto. El repliegue posterior, el segundo. Lejos de la estridencia, Rucci eligió un camino menos visible que es iniciar la formalidad de un nuevo partido, claramente mucho más práctico que el tradicional MPN, donde hay otros órganos partidarios que no siempre están de acuerdo con las decisiones de los líderes. O al menos, se hace más difícil todo.
Fuerza Neuquina Federal consiguió más de 3.300 afiliados, autoridades proclamadas, carta orgánica reformada y un partido que cumplió cada uno de los requisitos exigidos por la ley. La Justicia solo hizo lo que correspondía que es darle el OK definitivo.
El sindicalismo petrolero hace tiempo dejó de discutir solo paritarias. Hoy discute la renta, infraestructura, desarrollo, empleo y un modelo productivo. El sello propio es la consecuencia lógica de esa evolución.
Con el número 199 asignado por la Cámara Nacional Electoral y el aval formal para competir, Rucci dejó de ser un dirigente que influye desde afuera del sistema político para convertirse en un actor que busca incidir desde adentro, con boleta propia.
Massa, Milei y el pragmatismo petrolero
El recorrido político del sector también explica el movimiento. En 2023, los gremios petroleros acompañaron públicamente a Sergio Massa, en un mega acto en Plottier que mostró músculo sindical y alineamiento con el entonces oficialismo.
Pero el respaldo más decisivo del sindicato petrolero terminó orientándose hacia Javier Milei, en una jugada que dejó en claro algo central: el sindicalismo petrolero no milita ideologías, milita intereses.
Ese pragmatismo hoy se traduce en una construcción política propia, sin dependencia directa de estructuras nacionales ni provinciales, pero con capacidad de dialogar con todos.
El paso que incomoda
El reconocimiento judicial de Fuerza Neuquina y Federal incomoda. Al MPN, porque consolida una fuga de poder territorial. A los partidos tradicionales, porque introduce un actor con base real, recursos y organización. Y al propio sistema político, porque expone una verdad incómoda: el poder sindical, cuando decide organizarse políticamente, puede competir de igual a igual.
El dato no es menor: ya se prepara una presentación similar en Río Negro, lo que anticipa una estrategia regional vinculada directamente al corazón productivo de Vaca Muerta.
Rucci después de Rucci
Con este fallo, Marcelo Rucci dejó atrás la etapa del dirigente que heredó estructuras. Entró de lleno en la fase del dirigente que las crea. El sindicato sigue siendo su base, pero el partido es su proyección.
En Neuquén, donde la política siempre se explica desde el subsuelo hacia arriba, el mensaje quedó claro: el petróleo ya no solo financia campañas, ahora también construye partidos.




