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Política

Elecciones en EEUU: ¿Qué tan democráticas son las urnas?

El sistema electoral es cuestionado por el voto indirecto. Un instructivo para tener en cuenta.

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Por Silvana Reñones (*)

El pasado martes 5 de noviembre, se celebraron en Estados Unidos las Elecciones Presidenciales, en las que el expresidente Donald Tump se impuso a la actual vicepresidenta, Kamala Harris, obteniendo al menos 292 electores (necesitaba 270) según los datos oficiales, contra 224 de la actual vice e imponiéndose también en el voto popular (51% contra 47,5%).

Sin embargo, en Estados Unidos es posible ser presidente sin ganar el voto popular, como ocurrió por ejemplo en las elecciones presidenciales del año 2.016, en las que se enfrentaron Donald Trump y Hillary Clinton. En esta oportunidad, el  magnate consiguió 304 electores y Clinton, 227. Sin embargo, la candidata había obtenido más votos

Para los acostumbrados al sistema electoral argentino actual, entender la forma en la que los estadounidenses eligen a sus mandatarios puede resultar algo confusa, motivo suficiente para proponerles  analizar un poco más cómo es que funciona el sistema de votación en Estados Unidos.

El Sistema Político – Electoral (Fuerte autonomía y bipartidismo)

Para comprender el funcionamiento del proceso electoral estadounidense en la carrera por llegar a la Casa Blanca, se vuelve necesario mencionar algunas de las características distintivas de su sistema político-electoral. La primera de ellas refiere a la autonomía.

Estados Unidos tiene un fuerte sistema bipartidista,entre Demócratas (azul) y republicano (rojo).

Esta es fruto del federalismo consagrado en la Constitución de Filadelfia de 1787. En consecuencia, los gobiernos estaduales en los Estados Unidos tienen competencia para definir sobre diversas materias, incluidas las electorales, lo cual da lugar a un entramado de normativas sobre su geografía, que complejiza la comprensión del sistema electoral.

El segundo elemento distintivo es su bipartidismo; La política estadounidense es blanco y negro; o mejor dicho: rojo y azul. Desde 1852, todos los presidentes de Estados Unidos han pertenecido a solo dos partidos, el Republicano o el Demócrata.

Aunque existen otros partidos, conocidos como ‘third parties’, que también presentan candidatos presidenciales, como el Partido Verde o el Partido Libertario, por ejemplo, la realidad es que no son muy populares y que votar por ellos es visto como un mero voto de protesta.

La prevalencia de solo dos grandes partidos en Estados Unidos se explica por una mezcla compleja de factores históricos, estructurales y culturales, aunque,  sin lugar a dudas, es la existencia de una fórmula mayoritaria de distrito único (el que gana se lleva todo), lo que ha favorecido la consolidación de un sistema dominado por solo dos partidos con posibilidad de triunfar de manera alternada.

Además, los dos principales partidos tienen una ventaja sustancial en términos de financiamiento de campañas y recursos. Las leyes electorales en muchos estados imponen barreras significativas a los partidos políticos minoritarios o independientes, como requisitos de firmas para colocar candidatos en la boleta o restricciones en los debates presidenciales; A diferencia de los sistemas electorales de representación proporcional, en Estados Unidos, no existe ningún incentivo para votar por partidos más pequeños.

El presidente no necesariamente será el más votado. El rol del Colegio Electoral.

Este es uno de los puntos que quizás más llame la atención a los argentinos. En Estados Unidos se rigen por el sistema de colegios electorales.

Aunque todos los estadounidenses registrados pueden participar en la votación, el presidente es escogido por 538 delegados del Colegio Electoral mediante voto indirecto. Algo como lo que ocurría en Argentina previo a la reforma constitucional de 1994.

La cantidad representa los asientos de la Cámara de Representantes (435), del Senado (100) y del distrito de Columbia (3). El número de delegados que tiene cada estado depende del tamaño de población de cada uno. El estado que más electores aporta es California con 55, mientras que Wyoming y la pequeña capital, Washington DC, eligen apenas tres cada uno.

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Excepto por los estados de Nebraska -cuatro electores- y Maine -dos electores, en todos los estados el partido que gana se lleva todos los electores, no se dividen proporcionalmente.

En total, los 50 estados aportan 538 representantes en el colegio electoral y un candidato debe tener el apoyo de la mitad más uno, 270, para convertirse en el presidente de Estados Unidos. Esa cifra es igual al total de senadores y congresistas (100+435) del país norteamericano, y los tres representantes del Distrito de Columbia, ubicado en la capital.

¿Cuáles son las críticas al Colegio Electoral?

La principal crítica al sistema de Estados Unidos, tildado muchas veces de poco representativo, es que puede ganar un candidato que no haya obtenido la mayoría de los votos, como sucedió en las elecciones del año 2.016, en las que se enfrentaron Donald Trump y Hillary Clinton. El magnate consiguió 304 electores y Clinton, 227. Sin embargo, la candidata había obtenido más votos; La particularidad de esos comicios es que los demócratas ganaron en voto popular, pero los republicanos tuvieron más delegados al ganar más estados.

En tanto, para otros, el Colegio Electoral da una ventaja desleal a los estados con un número amplio de delegados: si un partido gana los 11 principales estados podría vencer las elecciones, aunque no reciba un solo voto en los demás estados; Otros consideran que protege a los estados pequeños, del sur y tradicionalmente republicanos, donde los delegados representan a muchas menos personas que en los estados más grandes. Es decir, los estados menos poblados suelen estar sobrerrepresentados en el Colegio Electoral.

La importancia de los estados péndulo

Muchos de los estados en Estados Unidos tienen una tendencia clara: son demócratas o republicanos. Otros, son disputados, y pueden cambiar en cada elección. Son los llamados estados péndulo. No siempre han sido los mismos, han ido variando con el tiempo, según las particularidades políticas y demográficas de cada estado.

Actualmente hay siete estados péndulos: Florida, Pensilvania, Wisconsin, Ohio, Carolina del Norte, Arizona y Michigan. Son los estados donde los candidatos dedican todos sus esfuerzos de campaña para ganar las elecciones.

Los demócratas rara vez hacen campaña en Nueva York, donde suelen ganar. Mientras los republicanos no suelen dedicar sus esfuerzos en Alabama, pues la victoria está asegurada.

El voto en EEUU no es obligatorio. E un debate que alcanza también a otro países.

En el año 2020, el demócrata Joe Biden ganó por más de siete millones de votos a Donald Trump. Sin embargo, esa diferencia no fue tal en los estados clave; Biden logró ganar Arizona, Georgia, Pensilvania y Wisconsin consiguiendo en esos estados 57 delegados, pero la diferencia total de votos fue de 124.365. Un mínimo cambio de tendencia en esos estados podría haber dado la victoria a Trump, por grande que hubiera sido la distancia en voto popular.

¿Cómo votan los delegados al presidente de Estados Unidos?

Cada estado tiene su propia votación. En 48 estados y en el distrito de Columbia, el voto popular decide para qué candidato van los delegados.

El ganador se lleva todos los delegados en disputa, sin importar la diferencia de votos entre los dos candidatos. Esto, a diferencia de los sistemas proporcionales. Los estados de Maine y Nebraska dividen sus votos: dos delegados son para el ganador del voto popular; los restantes se otorgan a los ganadores de cada distrito interno.

¿Cómo se escogen los delegados?

Cada cuatro años los partidos políticos escogen sus delegados electorales. Suelen decidirse durante las convenciones, aunque la forma de elección cambia según el estado. Los delegados acostumbran a ser legisladores estatales, líderes del partido y donantes. Tras las elecciones presidenciales respetan la decisión del voto popular, aunque podrían no hacerlo.

¿Qué necesita un candidato para ganar las elecciones?

Para lograr la Presidencia: un candidato necesita 270 delegados. El resultado se suele conocer el mismo día de la elección, pero el Colegio Electoral formaliza sus votos a mediados de diciembre. Estos se envían al Congreso, donde, en una sesión conjunta del Senado y la Cámara de Representantes, en el mes de  enero, cuentan y certifican los votos, procediéndose posteriormente a la  proclamación presidencial en las escaleras del Capitolio.

En caso de empate a 269, se resuelve en una elección contingente: el presidente es elegido por la Cámara de Representantes y el vicepresidente por el Senado. Una situación que no ocurre desde 1837.

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El proceso de Selección de candidatos (Las Primarias)

El proceso para elegir al presidente comienza con las primarias. Los partidos tienen en cada estado una cierta cantidad de delegados que los representarán en la convención nacional del partido. En las primarias y en las asambleas electorales (llamadas «caucus»), los votantes eligen a qué aspirante apoyarán esos delegados. La mayoría de los estados realizan primarias.

Las primarias norteamericanas son un caso de referencia en todo estudio sobre mecanismos de selección de candidatos debido a su continuidad en el tiempo. Se trata de procesos electorales que guardan el carácter secreto del voto ciudadano y que se encuentran reguladas, organizadas y financiadas por cada estado, pudiendo ser de modalidad cerrada, semicerrada o abiertas.

El otro mecanismo de selección de candidatos para las elecciones generales es por medio de caucus. Estos se definen como reuniones o asambleas de activistas partidarios que se realizan a nivel local, de condado y estatal, en lugares públicos, con la finalidad de discutir las propuestas de los diversos candidatos y, finalmente, designar delegados a partir de votaciones a mano alzada. Por su carácter partidista, su organización y financiamiento corre por cuenta de cada partido; Actualmente, se realizan en Iowa, Nevada, Kansas, Maine, Nebraska, Wyoming y Dakota del Norte.

La etapa siguiente es la nominación, es decir, la oficialización de las candidaturas por parte de la Convención Partidaria, la cual ratifica los resultados delineados durante la etapa previa.

La odisea del voto en Estados Unidos: Un sistema que discrimina a minorías, ancianos y pobres

Si bien votar es un derecho fundamental de las personas que viven en democracias, en  los últimos años, Estados Unidos ha hecho muchas veces lo contrario. Si bien el esfuerzo por ampliar los derechos al voto ha enfrentado resistencia y ataques en la historia estadounidense, la decisión de la Suprema Corte de 2013 permitió intensificar a los legisladores estatales las tácticas de supresión del voto al eliminar una cláusula clave  de la Ley de los Derechos al Voto de 1965, desde entonces, ha ocurrido una “oleada” de supresión del voto.

El concepto de supresión del voto hace referencia a las diferentes estrategias que se utilizan para desalentar el voto o incluso impedir que ciertos grupos de personas -generalmente minorías raciales y los más pobres -puedan votar; Algunas de esas estrategias tienen forma de ley y otras son tácticas más sutiles.

Un ejemplo de ello, son las Leyes de identificación para el votante, ya que como en Estados Unidos, no existe un DNI como tenemos en argentina, algunos estados exigen para identificación poseer carnet de conducir e incluso como en el caso de Texas, se requiere el permiso para la utilización de armas. La magnitud de la privación del derecho al voto no es insignificante. Más de 21 millones de personas en el país no cuentan con las credenciales de identificación necesarias para votar.

Desde que Donald Trump irrumpió en la escena política hace poco menos de una década y esparció teorías conspirativas sin pruebas de fraude electoral masivo de votos de migrantes sin ciudadanía, los esfuerzos por suprimir el voto latino no han hecho más que intensificarse. En 2019, oficiales del Estado de Texas señalaron a 95.000 votantes que identificaron como “no-ciudadanos” y los acusaron de fraude electoral. Después de una revisión resultó que muchas de esas personas estaban naturalizadas y sí tenían derecho a votar.

Instrumento de votación

El voto más usado es a través de boletas de papel que deben ser marcadas. Pueden ser escrutados manualmente o con escáner óptico. La segunda opción más popular es la de votación electrónica. Los problemas técnicos son comunes durante las elecciones estadounidenses y las máquinas de votación han generado algunas preocupaciones sobre la ciberseguridad.

El voto anticipado

En Estados Unidos,  diferentes Estados habilitan sistemas de voto anticipado para facilitar la participación ciudadana de quienes, por cualquier motivo, no pueden participar ese día, ya sea por problemas de horario o para evitar filas. La disponibilidad del voto anticipado varía de un Estado a otro y en la mayoría de los casos es clave haberse registrado para votar. En 14 Estados —como Texas, Carolina del Sur e Indiana— los votantes deben presentar una excusa o explicación válida para emitir un voto por correo y no durante la jornada electoral.

Asimismo, en algunas calles y espacios públicos del país, se instalan unos buzones para que las personas depositen su sufragio. Se trata de las llamadas ballot drop boxes; Se trata de urnas especiales instaladas en lugares públicos, como bibliotecas, centros comunitarios y en ocasiones en las calles de áreas urbanas. Están diseñadas para facilitar el voto por correo. Si bien se usaban antes, fue durante la pandemia, cuando se extendieron por todo el país como una forma de votar sin que sea necesario el contacto físico ni el uso del servicio postal.

Cada Estado tiene normas específicas para asegurar estas urnas de entrega, incluyendo el uso de cerraduras, sistemas de videovigilancia, requisitos de cadena de custodia, presencia policial e incluso sistemas de supresión de incendios.

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El hecho de que los republicanos hayan ganado el voto popular en las elecciones presidenciales solo una vez en los últimos 20 años y sin embargo han controlado la presidencia por 12 de esos 20 años, ha genero intensos debates entre los expertos respecto del funcionamiento del Colegio Electoral (del que se deshecho la totalidad de las democracias del mundo). Estados Unidos, es el único país democrático del mundo donde no existe el derecho constitucional al voto, y no hay una elección directa por parte del pueblo para determinar a su presidente;

Durante mucho tiempo, EE.UU. se consideró a sí mismo una democracia ejemplar: un país en el que otras naciones podían fijarse a la hora de construir sus propias democracias tras obtener la independencia o deshacerse de regímenes autoritarios.

El 6 de enero de 2021, los ojos del mundo estaban puestos en Estados Unidos. Ese día, una turba de extremistas de derechas, alentada por el entonces todavía presidente Donald Trump, asaltó el Capitolio estadounidense en un intento de interrumpir el traspaso democrático de poder tras las elecciones de 2020 y en una encuesta realizada en 2023 por la agencia de noticias Associated Press, en colaboración con la Universidad de Chicago, solo el 10% de los participantes afirmó que la democracia en EE.UU. funcionaba extremadamente bien o muy bien, develando la fragilidad del sistema.

Freedom House (organización no gubernamental con sede en Whasington que Conduce investigaciones y promociona la democracia, la libertad política y los derechos humanos en el mundo), señala que después de una importante expansión de la democracia desde la década de 1970 hasta aproximadamente el año 2000, el experimento estadounidense ahora está en retroceso global. La democracia es parte del experimento global. Si falla en Estados Unidos, fracasará globalmente.

 

Silvana Reñones es abogada neuquina y especialista en Derecho Electoral.

 (*) Abogada neuquina y especialista en Derecho Electoral.

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