Política
Cómo se inventó Perón. Edición especial a 50 años de su muerte
A 50 años del fallecimiento de Juan Perón, Política Viral lanza una serie de cuatro entregas sobre el expresidente y el Movimiento que lideró.
Cómo nació el peronismo, cómo surgió Perón, o cómo el movimiento que cambió la historia fundó a su líder, son algunas de las preguntas en las que se sumerge Gastón Calabró en esta serie de cuatro entregas sobre Juan Domingo Perón, que Política Viral lanza hoy, a 50 años de su fallecimiento.
El movimiento que inventó a Perón
Por Gastón Calabró.
La divulgación de la historia nos tiene acostumbrados a fechas. Días, meses o años perfectamente definidos por los que deberíamos entender que algo –en términos históricos– terminó y/o empezó en ese exacto momento.
Así, la mayoría de nosotros podríamos recitar casi de memoria o al menos tener muy claro cuando se inventó la imprenta, cuando se descubrió América, la caída del Imperio Romano de Occidente, o cuando se hizo la Revolución Bolchevique. La Revolución Francesa o el nacimiento del Sacro Imperio Romano-Germánico son fechas que solemos repetir como repetimos de memoria –al menos los millenials– el preámbulo de nuestra Constitución Nacional.
Esa forma de enseñar la historia es tan desafortunada y confusa que ha creado muchos –demasiados– que la aborrecen e incluso hay quienes creen encontrar en ello un posible germen de la fascinación de nuestros jóvenes por la inmediatez y la falta de conocimiento real de casi todas las cosas sobre las que hablan y que no tienen una explicación fácil, rápida, y que quepa en un Tik Tok de hasta 4 minutos.
Pues bien, mal que les pese a los condensadores de libros, a los instigadores de la inmediatez para fines inconfesables e incluso a sus víctimas –principalmente jóvenes de la generación de cristal– la historia es un proceso hecho de marchas y contramarchas, mucho tiempo, muchas traiciones y mucha sangre; que emerge en momentos. Enseñar esos momentos alejados del proceso es tan contraproducente como negar –tanto procesos como momentos o protagonistas– y contribuye a la desinformación de la que somos hijos zonzos –¡Salud Don Arturo!
Entonces, para adentrarnos en el tema, se me convocó para escribir sobre el Gral. Juan Domingo Perón. Pensando en mis vagas posibilidades de escritor, y en mi desordenada formación, se me ocurrió entonces comenzar por una pregunta: ¿se puede separar a Perón del peronismo? NO, fue mi respuesta inmediata. Separar al personaje de su obra sería como que alguien estuviera hoy tratando de escribir sobre Aristóteles escindido de su filosofía, o de Leonardo omitiendo La Cena o de Charly García pero sin hablar de música.
La pregunta posterior e inmediata entonces es: ¿conviene decir que nació en Lobos a fines del siglo XIX, que vivió en Chubut, que ingresó en su adolescencia a las Fuerzas Armadas, y muchos etcéteras más? NO, fue también mi respuesta. Ya hay demasiados historiadores que han puesto su arte al servicio de ilustrarnos adecuadamente de todo ello.
Finalmente entonces, me convencí que es importante hablar de Peronismo para hablar de Perón. Y apareció entonces una pregunta sobre la que poca reflexión he leído: ¿Cuándo nació el peronismo? ¿Desde cuándo podemos hablar de peronismo? … ahora sí, vayamos con eso.
Hay un consenso casi pleno en situar el nacimiento del peronismo el 17 de octubre de 1945. Razones no faltan, pero fundamentalmente diremos que la fundación de un movimiento orgánico y masivo, transformado en el más importante del continente, debe ser el momento del encuentro de la masa con el líder.
Pero ese momento, obviamente, no atiende adecuadamente el proceso. Porque si el momento del encuentro amoroso de la masa y el líder se produjo fue porque había una masa que asumía a un líder. ¿Por qué esa masa asumía que el Coronel Perón era su líder? ¿Cómo llega el Coronel de 1945 a ser líder de la masa popular?
La respuesta fácil –y por lo tanto inútil– es que Perón “concedió” algunos beneficios a los trabajadores particularmente precarizados de la época, que los hizo asumirlo con ese liderazgo en ese momento trascendental.
Ahora bien. Espíritus nobles y llenos de bondad han pasado por despachos similares y han tratado de conceder beneficios a los más postergados y casi nadie se acuerda de ellos. Llegarán entonces los adoradores de casualidades a contarnos que Perón estaba en el momento justo y en el lugar adecuado y por eso la historia terminó de esa forma. Leía por allí una frase (¿Séneca?) según la cual la suerte no es más que el momento en que la preparación se junta con la oportunidad.
El Tte. Coronel Perón de 1945 llevaba ya un largo recorrido para ese entonces. En términos personales solo diremos que para 1945 Perón contaba ya con 50 años. Alrededor de 35 de los cuales los pasó en una formación rígida –un poco por la exigencia propia de las Fuerzas y un poco por su propia autoexigencia, tal como obra en todos los informes a su respecto redactados por sus superiores– dentro de las Fuerzas Armadas de la Nación.
Siendo un joven oficial se lo convocó para participar del grupo que organizaba una revolución contra el gobierno de 1930 y que a la postre se transformará en el primer golpe de Estado de una larga y lamentable lista sufrida por los argentinos durante más de medio siglo.
A poco de participar renunció expresamente a formar parte activa de los conspiradores por juzgar que había allí un alto grado de improvisación y solo se puso a disposición de sus compañeros de armas en acciones logísticas respecto de esa revolución. El “gobierno de facto” fue conducido por el sector nacionalista encabezado por Uriburu y quienes habían adscrito a la línea conducida por Justo –sector “liberal”– fueron desplazados. Así Perón fue enviado a la Escuela de Guerra como titular de la Cátedra de Historia Militar.
Llegó el fin de la dictadura rápidamente y la campaña electoral lo encontró militando activamente la candidatura de quien finalmente triunfaría en esa contienda, el General Justo. En ese período, fue ayudante de Campo del Ministro de Guerra y durante ese período publicó los Apuntes de Historia Militar. Un libro tan imprescindible como que fue materia de estudio por décadas dentro de nuestras Fuerzas Armadas y del que los peronistas de las últimas décadas poco saben.
Para ese entonces Perón estaba casado hacía tres años con su primera esposa, Aurelia Tizón, y que sería su compañera en este periodo crucial y poco reivindicado de la vida del Líder, hasta su muerte en 1938 víctima de un cáncer de útero.
Como este artículo está pensado para más de una entrega, llegaremos hasta acá. Diremos sí que en próximas entregas profundizaremos un poco sobre el accionar político militar de Perón durante la primera parte de la década del 30, y sobre su accionar militar –fundamentalmente– y su vida personal desde la segunda mitad de esa década hasta 1943-45, queriendo encontrar en la suma de todo ello los orígenes de la formación del movimiento nacional de masas más importante del continente y más determinante para la vida de los argentinos desde entonces.
Sus misiones militares en la Patagonia, su misión diplomático–militar en Chile, el espionaje y su pelea con Lonardi casi 15 años antes de otro hito que los encontrará enfrentados. La misión militar en Europa. El Fascismo, el Nazismo y la Falange. Sus amores y demás intersticios que formarán al Conductor.
*Daniel Gastón Calabró es un Zapalino, militante del movimiento peronista y Licenciado en Relaciones Internacionales.




