Energía
Vaca Muerta y el dilema de las reservas
La formación de la cuenca neuquina es una fuente inmensa de recursos pero necesita dólares para crecer.
Vaca Muerta no es una isla, pero se parece. La formación geológica descubierta en Neuquén hace 70 años, y que se explota hace una década, no entiende de variables lineales en esta Argentina en crisis. De ese lugar en las entrañas neuquinas se baten todos los meses los récords de producción de petróleo y de exportaciones, que traen apenas un alivio a las reservas del Banco Central.
En junio, toda la cuenca de shale oil exportó 2,77 millones de barriles, el volumen más alto del primer semestre del año. Esta cifra representó el 29% de la producción total de la provincia, generando ingresos cercanos a los U$S 184,8 millones a un precio promedio de U$S 67 el barril.
Después de la caída de la producción en la pandemia, donde no hubo actividad por dos meses y con un precio internacional del crudo como el Brent (que se comercializa en el mar del norte y que es referencia de Vaca Muerta) con valores de U$S 19, ninguna operadora pudo sacar un barril de petróleo rentable de la tierra neuquina.
El cuadro de situación positiva para ese sector, contrasta con el cuello de botella en el que se convirtieron las reservas del Central, ya que para sostener la actividad hay que liquidar reservas, debido a la demanda de productos e insumos extranjeros, para poder seguir produciendo gas y petróleo en Vaca Muerta. Pero las reservas son una frazada corta que no alcanza para cubrir todas las demandas.
En el mientras tanto: desensillar hasta que aclare después de las PASO.
Pese a las quejas de las empresas de servicios y algunos parates parciales en la producción en algunos bloques, los números de junio, comparados con los de hace un año, le siguen sonriendo a la cuenca no convencional de Neuquén, desde donde se pretende revertir el déficit energético del país.
Para explicar mejor la fotografía de Vaca Muerta, más allá de los conflictos sindicales, vale decir que en un año, la suba de la producción de petróleo fue de un 23%, según los datos de la secretaria de Energía de la Nación.
Y como nave insignia de este crecimiento, está YPF y las tres áreas clave en el corazón de Vaca Muerta: que con Loma Campana, La Amarga Chica y Bandurria Sur, la triada de yacimientos desde donde se saca el 50,4% del petróleo de Neuquén y el 54% del crudo no convencional.
Vale decir que el 90% del petróleo que se saca en Neuquén es de la formación Vaca Muerta. Es decir, mediante el método de estimulación hidráulica, por etapas de fractura, que hace que los pozos tengan una alta productividad inicial.
Loma Campana, ubicada en los alrededores de Añelo aporta el 26% del petróleo no convencional de Neuquén, y en junio pasado llegó los 77 mil barriles de petróleo por día (bbl/d).
No sólo es el yacimiento más productivo, sino que desde que comenzó su explotación hace ocho años, no para de crecer de manera interanual. En junio subió un 23% la producción, comparada con el mismo mes del año pasado.
La Amarga Chica, también yacimiento de YPF se consolida en el segundo lugar de producción de crudo no convencional, y en junio tocó los 54 mil bbl/d, con un crecimiento del 34% interanual. El área se consolidó después de 2021 en plena pandemia cuando inauguró la Planta de Tratamiento de Crudo (PTC), de manera independiente de Loma Campana. El área aporta el 18% de la producción de shale oil.
Bandurria Sur saca el 11% del crudo de la totalidad del segmento shale con 32 mil bbl/d y un crecimiento del 34% interanual en junio.
Este trino de la empresa nacional sostiene buena parte de la producción en el país y es una de las razones de la vida y la proyección de rendimiento que tiene el petróleo de Neuquén.
Este esquema de cuadros de producción tiene una tendencia alcista, operada por un algoritmo que va mucho más allá de la inflación y las restricciones a las exportaciones.
Se sabe que las operadoras están pidiendo previsibilidad al nuevo gobierno, no sólo nacional en cuanto a las variables macroeconómicas, sino a las garantías para poder girar utilidades al exterior.
A principios de 2022, el ministro de Economía, Sergio Massa, implementó un esquema de beneficio para las petroleras en este aspecto.
Determinó que las petroleras pueden disponer del equivalente a 20% de sus exportaciones incrementales respeto de fines de 2021, para girar divisas al exterior en concepto de pago de utilidades y dividendos, cancelar deudas y pagar importaciones de bienes de capital, entre otros “beneficios”.
Es un avance, pero el sector pide mucho más, en un contexto que ayuda poco, ante la escasez de dólares y la tironeada negociación con el FMI.
Hasta ahora, ningún jugador se ha retirado de Vaca Muerta pese a la crisis Argentina. Por el contrario, mucho elaboran estrategias en los pad de producción e invierten en áreas que pueden dar mejores rendimientos.
El futuro del sector no depende solo de un presidente, sino de la política que se implemente y hasta ahora, todos los candidatos que hay en danza no difieren mucho en tocar la aceitada maquinaria del shale neuquino, que no para de producir.
El gobernador electo de Neuquén, Rolando Figueroa, aún no mostró sus cartas respecto a quién estará a cargo de la cartera energética. Es un puesto clave, pero mucho más será el que articule las relaciones con las petroleras a nivel nacional. De eso dependerá el futuro y el perfil de la nueva Vaca Muerta.




