boca de pozo
Atilio Sguazzini: «La democracia le debe a la gente como resolver el acceso a la vivienda»
El concejal del Movimiento Popular Neuquino sostuvo que el acceso a la casa propia sigue siendo una de las grandes cuentas pendientes del sistema democrático. Además, repasó su historia política, explicó cómo pasó del alfonsinismo al MPN y destacó el papel que la educación tiene en el futuro de la provincia.
Hay debates que atraviesan gobiernos, partidos y generaciones. Para Atilio Sguazzini, uno de ellos sigue sin encontrar una respuesta definitiva: el acceso a la vivienda. El presidente del bloque de concejales del Movimiento Popular Neuquino en el Concejo Deliberante de Neuquén sostuvo que, después de más de cuatro décadas de democracia, ese continúa siendo uno de los grandes desafíos de la política argentina. «La democracia le debe a la comunidad cómo resolver el tema del acceso a la vivienda», afirmó durante una entrevista en el programa Gente de Bien, por el canal En Loop, en la que dejó una de las definiciones más fuertes de toda la charla.
Para el edil, el problema no es nuevo ni responde a un solo gobierno. Explicó que los indicadores muestran desde hace décadas porcentajes similares de familias con dificultades para acceder a una vivienda y consideró que ese dato debería ocupar un lugar central en la agenda pública. En su mirada, la política recupera sentido cuando logra ofrecer soluciones concretas a las personas y deja de concentrarse exclusivamente en la disputa partidaria.
La política como herramienta para transformar la realidad
Sguazzini pertenece a una generación que comenzó a militar con el regreso de la democracia. Por eso, cuando habla de política lo hace desde una perspectiva que, según contó, nació en aquellos primeros años de la recuperación institucional.
Recordó que ingresó a la vida pública inspirado por el liderazgo de Raúl Alfonsín, a quien incluso lamentó no haber podido votar por una cuestión de edad. Se definió como alfonsinista y aseguró que esa etapa marcó su manera de entender la participación ciudadana.
«Somos una generación convencida de que la política es un instrumento de transformación», resumió. A partir de esa idea, cuestionó el concepto de la política entendida únicamente como una carrera personal y expresó sus diferencias con quienes ocupan cargos durante décadas sin promover la renovación dentro de sus propios espacios.
En ese sentido, sostuvo que la construcción colectiva debe prevalecer sobre los proyectos individuales y señaló que quienes ejercen responsabilidades públicas tienen que pensar primero en el bien común. Incluso trazó un paralelo entre esa concepción y su experiencia como docente universitario, donde considera que la vocación de servicio es un valor indispensable.
También hizo una autocrítica sobre los partidos políticos. A su entender, muchas estructuras no lograron adaptarse a los cambios sociales, perdieron capacidad de representación y dejaron de generar nuevos liderazgos. Para Sguazzini, esa situación ayudó a explicar por qué hoy gran parte de la ciudadanía prioriza a las personas antes que a los sellos partidarios.
Del alfonsinismo al Movimiento Popular Neuquino
Su recorrido político comenzó en la militancia universitaria dentro de Franja Morada. Allí ocupó cargos de conducción y participó activamente en el movimiento estudiantil mientras avanzaba con su carrera de Ingeniería en la Universidad Nacional del Comahue.
Sin embargo, explicó que a mediados de los años noventa decidió alejarse de ese espacio por diferencias con algunas decisiones del radicalismo nacional. Ese proceso coincidió con la invitación de dirigentes cercanos a Felipe Sapag para colaborar en la campaña del histórico líder neuquino, una experiencia que terminó acercándolo al Movimiento Popular Neuquino.
Con el paso de los años, ese vínculo se consolidó hasta convertirse en uno de los referentes del oficialismo municipal. Aun así, reconoció que el MPN atraviesa una etapa de redefinición luego de haber perdido el gobierno provincial.
Según planteó, el partido necesita revisar su identidad y discutir hacia dónde quiere avanzar, aunque aclaró que en la ciudad de Neuquén continúa formando parte de un espacio de gobierno amplio, integrado por distintos sectores políticos que comparten un mismo proyecto de gestión.
Durante la entrevista también destacó la importancia de construir consensos. Señaló que una oposición responsable debe señalar errores, pero sin impedir el funcionamiento de quienes fueron elegidos para gobernar. En esa línea, remarcó que muchas de las mejores ordenanzas surgen del intercambio entre oficialismo y oposición dentro del Concejo Deliberante.
Educación, conocimiento y desarrollo
Además de su rol político, Sguazzini es ingeniero civil y profesor universitario. De hecho, aseguró que la docencia sigue siendo una de sus mayores vocaciones y que, una vez terminada su etapa institucional, no tendría inconvenientes en volver a dedicarse plenamente a las aulas.
Su defensa de la educación pública ocupó otro tramo importante de la conversación. Allí sostuvo que las universidades deben actualizarse frente a las nuevas tecnologías, repensar la manera en que enseñan y formar profesionales con capacidad técnica, pero también con valores y pensamiento crítico.
Para el concejal, el desarrollo de Neuquén no puede pensarse únicamente desde los recursos naturales. Consideró que el verdadero crecimiento llegará cuando la provincia logre convertir el conocimiento en una herramienta para agregar valor a actividades estratégicas como Vaca Muerta y otras economías vinculadas a la innovación.
Desde esa perspectiva, defendió la necesidad de fortalecer el vínculo entre el Estado, las universidades y el sector privado para impulsar proyectos que generen empleo y oportunidades.
Su diagnóstico vuelve, finalmente, al punto de partida. Así como entiende que la educación es una inversión para el futuro, también cree que la política debe recuperar la capacidad de resolver problemas cotidianos. Y entre todos ellos, insiste en que existe uno que todavía espera una respuesta definitiva: garantizar que miles de familias puedan acceder a una vivienda propia, una deuda que, según su mirada, la democracia aún mantiene con la sociedad.




