Política
La Iglesia profundizó sus críticas al modelo de Gobierno tras la homilía de García Cuerva
Desde la Conferencia Episcopal Argentina alertaron sobre el agravamiento de la crisis social y el aumento de la pobreza.
La Iglesia Católica consolidó una postura de marcada distancia y preocupación respecto del rumbo socioeconómico que lleva adelante el Poder Ejecutivo Nacional. El detonante de este posicionamiento público fue la homilía pronunciada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, durante el tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana. En su discurso, que contó con la presencia del presidente Javier Milei y sus ministros, el sacerdote lanzó duras advertencias sobre el impacto del ajuste en los sectores más vulnerables de la población y el avance de la indigencia.
Tras las palabras de García Cuerva, diferentes obispos y referentes eclesiásticos del país salieron a respaldar el mensaje y a profundizar los diagnósticos sobre la realidad territorial. Desde la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) emitieron pronunciamientos alineados con la preocupación por el estancamiento de la economía real y la falta de asistencia alimentaria en los comedores comunitarios. Los representantes eclesiales señalaron que las demandas de asistencia social se multiplicaron en las parroquias periféricas durante las últimas semanas, desbordando las capacidades de contención social existentes.

Desde el jueves 28 y hasta el sábado 30 de mayo, inclusive se llevó a cabo el Encuentro Nacional de la Comisión Episcopal para la Pastoral de #Migrantes e Itinerantes (#CEMI). Obispos, consagrados y agentes de pastoral de toda la Argentina se han reunido en Luján con la intención…
— Conferencia Episcopal Argentina (@EpiscopadoArg) May 31, 2026
El núcleo de los cuestionamientos religiosos apunta contra la rigidez del plan fiscal del oficialismo y los costos humanos derivados de la recesión. Los obispos advirtieron que los indicadores oficiales reflejan un deterioro acelerado en los ingresos de los jubilados y de los trabajadores informales, quienes absorben el mayor peso de las medidas macroeconómicas. Asimismo, la jerarquía eclesiástica manifestó su inquietud ante los discursos que promueven la división social, haciendo un llamado urgente a priorizar el diálogo institucional y la concertación política por encima de las confrontaciones mediáticas.
Por su parte, desde el entorno del Gobierno intentaron relativizar el impacto político de la homilía, sosteniendo que las palabras de la Iglesia forman parte de su histórica misión pastoral y no deben interpretarse como una oposición partidaria. Funcionarios del Gabinete nacional destacaron el carácter constructivo de la ceremonia y ratificaron que los canales de comunicación con la cúpula eclesiástica permanecen abiertos. No obstante, las tensiones persisten debido a las demoras en los programas oficiales de distribución de alimentos que gestiona el Ministerio de Capital Humano en las provincias.
Finalmente, la Iglesia ratificó su compromiso de mantener una presencia activa en los barrios más postergados para intentar amortiguar las consecuencias de la crisis. Las pastorales sociales de distintas diócesis adelantaron que continuarán visibilizando las necesidades de los sectores vulnerables a través de informes periódicos y encuentros con actores del sector productivo y sindical.



