boca de pozo
Toto Caputo recibió a Peter Thiel, el magnate tecnológico cercano a Trump que se instaló en Buenos Aires
Es uno de los empresarios más influyentes del ecosistema tecnológico global, cuestionado por sus posiciones sobre la democracia y el rol de las tecnológicas en la defensa.
El ministro de Economía Luis Caputo recibió este martes al empresario estadounidense Peter Thiel, uno de los nombres más poderosos e influyentes del mundo tecnológico y financiero global, en una reunión que volvió a reforzar el vínculo político e ideológico entre el gobierno de Javier Milei y sectores del capitalismo libertario estadounidense.
El encuentro se realizó en el Palacio de Hacienda y contó también con la presencia del viceministro José Luis Daza y del presidente del Banco Central, Santiago Bausili.
Según se informó, durante la reunión dialogaron sobre “numerosos temas de actualidad económica y geopolítica”, de modo que aún no se puede saber públicamente cuál es el motivo concreto por el que Argentina recibe tan importante visita.
Una curiosidad de este tipo de magnates es que celebran el proteccionismo con el que Trump los cobija en Estados Unidos al tiempo que aplauden el aperturismo de Milei en la Argentina. Pero más curiosa es la liviandad con la que el Gobierno Argentino le extiende la alfombra roja a esa clase de personajes que están cambiando la idea que se tenía sobre Silicon Valley. El corazón tecnológico de Estados Unidos ya no ofrece esa imagen de programadores alegres en oficinas coloridas llenas de espacios de juego, encuentro y comida sana donde se diseñan las herramientas que llevarían a la democracia al siguiente nivel. Silicon Valley es ya el cerebro de la industria armamentística americana.
Quién es Peter Thiel
Thiel es uno de los empresarios más influyentes de Silicon Valley y una figura central del universo libertario y conservador de Estados Unidos.
Fue cofundador de PayPal, primer gran inversor externo de Facebook y participante clave en inversiones que luego se transformaron en gigantes globales como Uber, Airbnb, Spotify y SpaceX.
Pero su peso excede ampliamente el mundo empresarial. En los últimos años se convirtió además en uno de los principales financistas e intelectuales de referencia de la nueva derecha tecnológica norteamericana, muy cercana al trumpismo.
Thiel apoyó políticamente a Donald Trump y sostiene una visión crítica sobre las democracias liberales tradicionales, el rol del Estado y las regulaciones económicas.
La conexión ideológica con Milei
La visita de Thiel a la Argentina ya había generado ruido político semanas atrás, cuando fue recibido por Javier Milei en la Casa Rosada.
En aquel encuentro comenzaron a deslizarse posibles inversiones y vínculos estratégicos ligados al sector tecnológico y financiero. Sin embargo, el interés mutuo también tiene una dimensión ideológica evidente.
Milei viene construyendo una relación cada vez más estrecha con referentes internacionales del ecosistema libertario global, especialmente empresarios tecnológicos que combinan defensa del libre mercado extremo, crítica al Estado y una visión geopolítica muy alineada con la derecha estadounidense.
En ese universo aparecen figuras como Elon Musk, Alex Karp —CEO de Palantir— y ahora Peter Thiel, considerado uno de los arquitectos intelectuales del nuevo capitalismo tecnológico conservador.
Tecnología, geopolítica y negocios
Desde el Gobierno buscan presentar estos encuentros como señales de confianza internacional hacia la Argentina.
La Casa Rosada necesita mostrar respaldo empresario externo en un contexto de debilidad económica, caída de actividad y tensión política interna.
Pero la reunión también ocurre mientras crecen debates globales sobre el poder político de las grandes tecnológicas, el uso de inteligencia artificial, vigilancia digital y concentración de datos.
Thiel no es solamente un empresario. También es uno de los principales impulsores de Palantir, la compañía especializada en análisis masivo de datos, inteligencia artificial y seguridad, utilizada por agencias de inteligencia, fuerzas militares y gobiernos occidentales.
Por eso, detrás de la foto en Economía no sólo aparece una eventual búsqueda de inversiones. También se consolida una conexión política e ideológica entre el mileísmo y sectores del capitalismo tecnológico estadounidense que hoy tienen influencia directa sobre debates globales vinculados a seguridad, inteligencia, guerra digital y control de información.




