boca de pozo
Milei privatizó Transener y el Estado salió del control de la principal red eléctrica del país
La operación marca la retirada definitiva del Estado de una empresa estratégica para el sistema energético nacional.
El gobierno de Javier Milei avanzó este lunes con una de las privatizaciones más sensibles de su plan de desinversión estatal: formalizó la venta de la participación pública en Transener, la principal empresa de transporte de energía eléctrica de la Argentina.
La operación fue oficializada mediante una resolución firmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y significó la salida definitiva del Estado de la estructura accionaria de la compañía que administra buena parte de la red de alta tensión del país.
El consorcio integrado por Genneia y Edison Energía desembolsó unos US$356 millones para quedarse con la participación estatal en Citelec, la sociedad controlante de Transener.
Una empresa clave para el sistema energético
Transener ocupa un lugar estratégico dentro del esquema energético argentino. La firma opera la red de transmisión eléctrica en alta tensión y transporta gran parte de la electricidad que se genera en el país.
Hasta ahora, Citelec estaba controlada en partes iguales por ENARSA y Pampa Energía, la compañía liderada por Marcelo Mindlin. Además, la ANSES también mantenía participación accionaria en la empresa.
Con esta operación, el Estado abandona completamente una posición que históricamente le permitía conservar influencia sobre uno de los nodos más sensibles de la infraestructura energética nacional.
Milei acelera las privatizaciones
La venta de Transener se inscribe dentro del programa de privatizaciones impulsado por la administración libertaria, que busca acelerar la salida estatal de empresas públicas y activos considerados estratégicos.
El objetivo oficial combina dos dimensiones:
- obtener recursos fiscales
- profundizar el proceso de transferencia de áreas de infraestructura al sector privado
Durante la licitación se presentaron tres ofertas que, según el Gobierno, superaron ampliamente el precio base previsto inicialmente.
Finalmente, se impuso la propuesta encabezada por Genneia y Edison Energía.
El mapa energético empieza a cambiar
En el sector energético ya leen la operación como un movimiento que reconfigura el tablero empresario de la transmisión eléctrica argentina.
La adquisición consolida el avance privado sobre áreas críticas de infraestructura y fortalece la posición de grupos empresarios que ya venían expandiendo su presencia en generación y distribución energética.
Una privatización con fuerte carga política
La venta de Transener también tiene un peso simbólico para el Gobierno de Milei. Desde la campaña presidencial, el libertario planteó la necesidad de reducir drásticamente la participación estatal en la economía y avanzar en privatizaciones de empresas públicas.
Con esta operación, la Casa Rosada suma otro paso concreto en esa dirección y profundiza un proceso que genera respaldo en sectores empresarios, pero también fuertes cuestionamientos desde espacios sindicales y opositores que advierten sobre la pérdida de control estatal en áreas estratégicas.
En el fondo, la discusión vuelve a poner sobre la mesa una vieja disputa argentina: hasta dónde debe llegar el mercado en la administración de servicios e infraestructura considerados esenciales para el funcionamiento del país.




