Neuquén
Coparticipación en retroceso: enero volvió a achicar los ingresos nacionales que recibe Neuquén
El dato encendió alertas en la administración provincial y reabrió el debate sobre el esquema de reparto y su impacto en las finanzas locales.
El arranque del año no trajo buenas noticias para las cuentas públicas de Neuquén. En enero, los fondos que llegaron desde Nación por coparticipación, leyes especiales y otros regímenes automáticos mostraron una caída en términos reales, al quedar por debajo del nivel que habían alcanzado un año atrás una vez descontada la inflación. Aunque el fenómeno fue generalizado en casi todo el país, la provincia no logró esquivar el impacto y volvió a enfrentar un escenario de ingresos ajustados.
En números concretos, Neuquén recibió $97.200 millones durante el primer mes del año por transferencias de origen nacional. Si bien el monto nominal refleja un incremento frente a enero del año pasado, la suba de precios terminó erosionando su valor real. Según estimaciones oficiales y privadas, la pérdida ronda el 6,4%, un porcentaje muy cercano al promedio nacional, que se ubicó en torno al 6,6%. El dato confirma una tendencia que se repite desde hace varios meses y que condiciona la planificación financiera provincial.

Un ingreso menor, pero con peso en el presupuesto
A diferencia de otras jurisdicciones, Neuquén no depende de manera central de la coparticipación para sostener su presupuesto. Las regalías hidrocarburíferas continúan siendo el principal sostén de las cuentas públicas, seguidas por la recaudación propia. Sin embargo, los recursos que llegan desde Nación siguen ocupando un lugar clave dentro del esquema general y resultan determinantes para garantizar el funcionamiento cotidiano del Estado.
De acuerdo con la estructura de ingresos, cerca del 45% del presupuesto provincial proviene de regalías, alrededor del 35% de impuestos y tasas locales, y aproximadamente un 20% corresponde a coparticipación y transferencias nacionales. Ese último tramo, aunque menor en proporción, cumple un rol estratégico para cubrir gastos corrientes, sostener servicios esenciales y afrontar compromisos salariales y operativos.
Durante enero, la mayor parte de los fondos nacionales llegó a través de la coparticipación federal, que concentró cerca de $74.900 millones. A ese monto se sumaron unos $17.300 millones provenientes de regímenes especiales y otras compensaciones. Cuando esos envíos pierden poder de compra, el margen de maniobra se reduce y obliga a la provincia a ajustar partidas o a apoyarse con mayor fuerza en recursos propios.
Neuquén en el mapa nacional
En la comparación con otras provincias, Neuquén quedó en una posición intermedia. No se ubicó entre las jurisdicciones más golpeadas por la caída real de los envíos, pero tampoco logró amortiguar el retroceso. Distritos como la Ciudad de Buenos Aires y Tucumán registraron descensos más pronunciados, mientras que otras provincias mostraron impactos algo menores. Aun así, el denominador común fue la pérdida de capacidad de compra de los fondos nacionales.
Este comportamiento refuerza una característica que viene marcando el vínculo fiscal entre Nación y provincias: la irregularidad. A lo largo del año pasado, los envíos alternaron meses de recuperaciones parciales con caídas significativas, sin lograr consolidar una tendencia de crecimiento sostenido que permita previsibilidad en la gestión.
Un debate que vuelve a escena
La baja registrada en enero volvió a instalar en la agenda local una discusión de fondo: la forma en que se distribuyen los recursos federales. Desde hace tiempo, distintos sectores de la dirigencia neuquina sostienen que el actual esquema de coparticipación no refleja el peso real de la provincia en la economía nacional, especialmente por su aporte a través de la producción de hidrocarburos.
Los antecedentes recientes alimentan esa postura. En 2025, los repuntes mensuales no alcanzaron a compensar las caídas más profundas, lo que dejó un saldo anual ajustado y obligó a manejar las finanzas con mayor cautela. Esa dinámica dificulta la planificación presupuestaria y obliga a tomar decisiones de corto plazo para evitar desbalances.



