boca de pozo
Los Macri, entre resignación y silencio
Cómo se gestó la capitulación total del PRO en la Ciudad de Buenos Aires.
En un giro que pocos habrían imaginado hace apenas dos años, el PRO selló un acuerdo electoral subordinado con La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires, el distrito que gobierna hace casi 20 años y que fue su plataforma de despegue nacional. Pero esta vez el color amarillo no tendrá lugar: la boleta será violeta, no habrá candidatos a senadores del PRO, y sólo dos lugares “entrables” en Diputados quedarán para representantes del partido fundado por Mauricio Macri.
El pacto fue confirmado tras una serie de idas y vueltas entre Karina Milei y Ezequiel Sabor, operador del jefe de Gobierno Jorge Macri. Con la mediación de Pilar Ramírez, mano derecha de Karina, La Libertad Avanza impuso casi todas sus condiciones, sin ceder ante los pataleos del PRO. El resultado: el macrismo se replegó en su propio distrito, con un papel secundario en la boleta de octubre.

Un Mauricio Macri irreconocible había balbuceado alguna queda antes del cierre, pero la sumisión fue total. “No vamos a tener un acuerdo digno, como prometió Mauricio. Vamos detrás”, resumen con resignación en las mesas donde se digiere la bronca amarilla.
Mauricio y Jorge Macri, entre la resignación y el silencio
Aunque intentaron mostrar resistencia, Mauricio y Jorge Macri terminaron aceptando el rol de furgón de cola. El expresidente se quejó públicamente de que LLA quería “una posición dominante”, pero luego cedió sin condiciones reales. Su primo, el actual jefe de Gobierno, eligió una estrategia más silenciosa, sin confrontar ni alzar la voz. Tal vez, por temor al ridículo. Hay quienes recordaban por estas horas el desplante que le obsequió Javier Milei en el Tedeum que se celebró en la Catedral metropolitana.
La única dirigente que se plantó, aunque también en silnecio, fue María Eugenia Vidal, quien no solo criticó el rumbo del partido, sino que también se bajó de cualquier candidatura. Claro, en la negociación, Macri también aceptó el poder de veto de Karina Milei, que, seguramente, rechazaría la incorporación de la exgobernadora bonaerense en su lista.
En la ruta del tentempié
Aunque los nombres definitivos no se conocen aún, se barajan posibles “sobrevivientes” macristas en las listas violetas: Fernando De Andreis, ex mano derecha de Macri en la Ciudad, y Jimena De la Torre, ambos del riñón amarillo. Si alguno de ellos es vetado por Karina, Hernán Iglesias Illa aparece como opción de recambio.
Mientras tanto, en provincia de Buenos Aires se avanza en un acuerdo similar entre Sebastián Pareja (LLA) y Cristian Ritondo (PRO), con nombres como Diego Santilli, Florencia de Sensi y Alejandro Finocchiaro ya en danza.
Bullrich, con vía libre
La ministra de Seguridad Patricia Bullrich —plenamente alineada con Javier Milei— sería quien encabece la boleta de senadores, sin rivales internos de peso. Su objetivo: perfilarse para 2027, donde podría disputar la jefatura de Gobierno.
El macrismo duro que proponía jugar a todo o nada —con Macri en el Senado y Vidal en Diputados, reconstruyendo una alianza más amplia con radicales, lilitos y otros aliados— quedó completamente desactivado.
¿Alianza táctica o rendición final?
Dentro del PRO, algunos interpretan la alianza con LLA como una movida táctica que les da aire hasta 2027, cuando podrían volver a disputar la Ciudad con más fuerza. Sin embargo, otros ven el principio del fin: una entrega total de su bastión histórico, en la que la extrema derecha termina devorándose a la derecha tradicional, como ya ocurrió en otras partes del mundo.
Por ahora, la boleta violeta no tendrá ni rastro del amarillo. El PRO se borra del mapa porteño. La era Macri en la Ciudad parece haber llegado a su fin… sin siquiera un cierre digno.



