boca de pozo
Mientras el Gobierno se inmiscuía en una operación para fugar a Bolsonaro, Quirno se despachaba por twitter
El Canciller quedó desdibujado y se limitó a dar la pelea en redes sociales.
El operativo de traslado de Flávio Bolsonaro desde Brasil a Estados Unidos pasando por Argentina involucró, según fuentes del propio Gobierno, a Migraciones, a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y al asesor presidencial Santiago Caputo. El organismo que brilla por su ausencia en ese listado es la Cancillería y el funcionario que brilló por su ausencia durante toda la jornada es el canciller Pablo Quirno.

Quirno no emitió ninguna señal oficial sobre el escándalo, lo cual todavía podría ser un activo para el Gobierno, en caso de que quisiera reencausar las relaciones bilaterales con su principal socio comercial.
Quirno no habló de las comunicaciones con Brasil, no explicó si la Argentina conocía la prohibición judicial que pesaba sobre Bolsonaro, no aclaró qué instrucciones recibieron los organismos que sí actuaron.
Su única aparición pública relevante del miércoles fue un intercambio en X con el ministro de Gobierno de Axel Kicillof, Carlos Bianco, quien criticó que Argentina votara en contra de la resolución de la Asamblea General de la ONU que condena el bloqueo a Cuba, aprobada con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. “El canciller es el secretario de Estado Marco Rubio y Quirno su cadete”, escribió Bianco, señalando que Argentina rompió más de tres décadas de continuidad en ese voto. La respuesta del canciller fue: “Si vamos a comparar, creo que es mejor que cadete de Kicillof”.
El perfil de Quirno ayuda a entender su lugar en el mapa de poder. Asumió el cargo en octubre de 2025 como el tercer canciller de la era Milei en menos de dos años, con un recorrido que pasa por la Secretaría de Finanzas y por JP Morgan en Nueva York. Llegó al Palacio San Martín para “trabajar en acuerdos comerciales que dinamicen la economía nacional”, según el comunicado oficial de su designación. En ese esquema, la política exterior es diplomacia económica.
No obstante, la oposición apunta a él porque, con independencia de quién tomó las decisiones operativas, la responsabilidad institucional de las relaciones exteriores es suya. El diputado de Provincias Unidas Pablo Juliano fue el primero en pedir su interpelación: “Quirno tiene que explicarles a los argentinos si el Estado lo ayudó a escaparse. La política exterior no puede ser un club de amigos de la ultraderecha que se cubren entre ellos.” El reclamo fue respaldado por Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) y Esteban Paulon (socialismo).
Los ejes de la interpelación son reveladores del lugar que ocupa Quirno en el asunto. Las preguntas apuntan a las comunicaciones de la Cancillería con autoridades brasileñas (un área que sí le corresponde), pero también a la actuación de Migraciones, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), el rol de Caputo y el papel de la empresa Baires Fly S.A., todos organismos y actores que escapan a su órbita directa.
En otras palabras: la oposición le pregunta al canciller por decisiones que tomaron otros. El Gobierno, por su parte, lo puso en ese lugar dejando que Migraciones confirmara los hechos en X antes de que la Cancillería dijera una sola palabra.






