boca de pozo
Macri relanzó su armado pero no se animó ni a mostrarle los dientes a Milei
El expresidente buscó reposicionar al PRO como actor clave hacia 2027. Risas en Olivos.
El PRO realizó su acto de relanzamiento en Parque Norte con una puesta en escena cargada de símbolos, nostalgia y algunas (in)definiciones políticas. Con globos, confeti y música que mezcló Airbag con los Bee Gees, el partido que lidera Mauricio Macri buscó mostrar vitalidad y enviar un mensaje directo al oficialismo: acompañamiento al cambio, pero con identidad propia. Coca cola sin azúcar, o lo que otros interpretan como un movimiento de despegue propio de los que avizoran un naufragio.
“Somos el próximo paso”, sintetizó el ex presidente, en una frase que atravesó todo el encuentro y que funcionó como eje político de cara al escenario electoral de 2027.
Una demostración de fuerza con destinatario claro
El acto reunió a cerca de tres mil dirigentes de todo el país, entre ellos gobernadores como Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Ignacio Torres (Chubut) y Jorge Macri (Ciudad de Buenos Aires), además de legisladores e intendentes.
La escenografía y la convocatoria funcionaron como una señal interna y externa, con un destinatario político: el entorno presidencial y, en particular, Karina Milei, figura central en la toma de decisiones del oficialismo.
“Para estar muertos somos un montón”, ironizó María Eugenia Vidal al abrir la jornada, en referencia a las versiones que daban al PRO por diluido dentro del esquema libertario.
Un mensaje confuso: apoyo al Gobierno, pero con diferencias
Durante su discurso, Macri dejó en claro que el PRO no se posicionará como oposición al Gobierno de Javier Milei, pero marcó límites y cuestionamientos, una sutileza demasiado blanda para mantener autonomía a identidad frente a un gobierno que va por todo.
“El PRO jamás va a obstaculizar el cambio. No vamos a ser oposición. No vamos nunca a ser una excusa para que vuelva el populismo”, afirmó, en lo que pareció más un pedido de misericordia que una declaración de principios.
Sin embargo, también advirtió sobre los costos del rumbo económico: “El equilibrio fiscal era indispensable, pero hay diferencia entre estabilizar y construir. Si la obra termina en la destrucción, no tenés una casa nueva, tenés un terreno baldío”. El ex mandatario también hizo referencia al impacto del ajuste al dar cuenta que “el costo del cambio ha implicado un aumento generalizado de los precios”.
Tensiones internas y equilibrio discursivo
En los días previos, un sector del PRO impulsaba la idea de anunciar un candidato presidencial propio para 2027, pero dirigentes como Cristian Ritondo y Frigerio frenaron esa posibilidad.
Macri optó por una postura intermedia: evitar una ruptura abierta con el Gobierno, pero reforzar la idea de autonomía del PRO, un movimiento que no es amenazante para la integridad libertaria pero busca mantener la propia el día que el experimento libertario naufrague.
“El próximo paso” como consigna
El concepto que dominó el acto fue el de una nueva etapa política.
“Tenemos que aprovechar que no estamos en el Gobierno para imaginar el futuro. Esa diferencia entre lo que se prometió y lo que no llegó a la mesa de los argentinos se llama el próximo paso”, planteó Macri.
Y agregó: “El PRO se está preparando para esta próxima etapa. No porque creamos que el Gobierno va a fracasar, sino porque el éxito del cambio abre una nueva etapa”.
Dos lecturas dentro del PRO
Tras el acto, quedaron en evidencia las dos almas del partido.
El sector más crítico del Gobierno interpretó el discurso como el inicio de un camino hacia una candidatura propia en 2027.
“Vamos a construir algo superador”, deslizó una dirigente.
En cambio, el ala dialoguista puso el foco en el mensaje de Ritondo, quien había afirmado previamente: “Sin el PRO no hay cambio posible en la Argentina”.




