boca de pozo
Los Gobernadores reordenan fuerzas y se profundiza la crisis del peronismo
Tres senadores pegaron el portazo y se arma un nuevo polo de poder lejos de Kicillof.
Los movimientos de los gobernadores peronistas comenzaron a redibujar el mapa político nacional, tanto en las provincias como en el Senado, con una estrategia cada vez más orientada al pragmatismo y a la negociación directa con el gobierno de Javier Milei.
En las últimas horas, siete mandatarios provinciales de distintas fuerzas mantuvieron una reunión virtual en la que analizaron desafíos comunes y debatieron el rol de sus distritos en la agenda económica y política del país. Del encuentro participaron Raúl Jalil, Carlos Sadir, Hugo Passalacqua, Rolando Figueroa, Alberto Weretilneck, Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo.
Según trascendió, el objetivo sería avanzar en la conformación de un nuevo bloque de gobernadores para fortalecer su capacidad de negociación con la Casa Rosada, aunque desde las provincias evitaron confirmarlo de manera oficial.
La CGT sigue masticando bronca contra los gobernadores del PJ y recrudece la crisis peronista
En paralelo, varios de ellos tienen previsto participar del Argentina Week en Nueva York, entre el 9 y el 12 de marzo, una señal de búsqueda de vínculos directos con el mundo financiero en medio del reordenamiento económico impulsado por el Ejecutivo nacional.
El movimiento, pone en crisis al bloque peronista. Si los gobernadores profundizan en un armado extrapartidario para negociar y pelear según la necesidad de cada escenario, los dirigentes sin tierra, más inclinados al posicionamiento ideológico, pierden el poco predicamento que les queda.
La fractura en el Senado
El reacomodamiento en las provincias se da en paralelo a los movimientos que atraviesa el peronismo en el Congreso de la Nación. Los senadores Guillermo Andrada, Sandra Mendoza y Carolina Moisés formalizaron ayer su salida del interbloque peronista que conduce José Mayans y se despacharon con algunas críticas.
La decisión confirmó una dinámica que ya se percibía en los pasillos del Senado: para estos legisladores, el peso político de sus gobernadores comenzó a imponerse por sobre las directivas partidarias, que en general se concentran en el kirchnerismo.
Detrás de la jugada aparecen con claridad Jalil, Jaldo y Sadir, mandatarios que, aunque evitan una alineación explícita con el Gobierno nacional, vienen acompañando iniciativas clave del oficialismo.
El propio Jalil sintetizó ese giro con una frase que circuló fuerte en el Congreso: “El camino es el consenso y terminar con la cultura de la polémica”, en un mensaje directo al peronismo duro y a la conducción parlamentaria.
El movimiento, pone en crisis a Kicillof, que por el momento queda afuera de ese deslizamiento y permanece pegado ideológicamente a la historia de un núcleo familiar que lo combate.
No los une el amor, tampoco el espanto
Los senadores que abandonaron el interbloque justificaron su salida con duras críticas a la conducción de Mayans, a la que acusaron de “mala praxis parlamentaria” por retirarse de las comisiones y no presentar propuestas frente al avance de la reforma laboral.
“No ocupar los lugares en las comisiones es dejar el campo orégano para que galopen los gorilas”, señalaron en referencia al oficialismo, advirtiendo que esa estrategia dejó a los trabajadores y a la CGT sin herramientas para disputar los cambios impulsados por el Gobierno.
Para el nuevo espacio, defender a las provincias implica sentarse en las mesas de decisión, incluso si eso supone negociar ley por ley con un Ejecutivo que avanza sobre derechos y concentra recursos.
La salida de esos tres senadores expone el desconcierto en el que se encuentra el peronismo. Si un ataque directo al corazón del peronismo, como es la reforma laboral, no fue motivo suficiente para que legisladores, dirigentes sindicales, gobernadores y la conducción del partido puedan coordinar una estrategia común, resulta difícil imaginar una motivación mayor.
Un nuevo equilibrio de poder
Con la salida de los tres senadores, el interbloque peronista quedó reducido a 25 miembros, en una Cámara de 72. En ese escenario, los representantes del Frente Cívico de Santiago del Estero y aliados provinciales pasan a tener un rol clave en votaciones sensibles.
El nuevo reparto de fuerzas será determinante para temas centrales como la designación de jueces de la Corte Suprema —que requiere dos tercios del Senado— y el nombramiento del procurador general, vacante desde 2017.
Con este reordenamiento, los gobernadores peronistas comenzaron a construir una arquitectura política propia, menos ideológica y más ligada a la gestión y a la negociación de recursos, mientras el Senado deja atrás la lógica de bloques rígidos y entra en una etapa de acuerdos variables.
Para los gobernadores, la disputa no puede pasar por cómo resistir o acompañar a Milei, sino por quién y cómo se administra el poder real en un Congreso cada vez más fragmentado.




