En las últimas semanas, el Gobierno avanzó a través de ARCA con un pedido de indagatoria contra Claudio Tapia, lo que derivó en la intervención del juez en lo Penal Económico Diego Amarante. El magistrado citó al presidente de la AFA para el 5 de marzo en el marco de una causa que investiga presuntas irregularidades. Este nuevo movimiento judicial se suma al clima de confrontación que mantienen la dirigencia del fútbol argentino y la administración de Javier Milei. Tras la medida, la AFA anunció la suspensión de todos los partidos de la Liga Argentina.
La causa en cuestión apunta a Tapia por una supuesta apropiación indebida de más de $19.353 millones vinculados a retenciones impositivas y aportes de seguridad social. En paralelo, Amarante le prohibió salir del país y le impuso una caución de 5 millones de pesos. Dirigentes del fútbol interpretan estas medidas como parte de una ofensiva más amplia y señalan que existe una “persecución” contra el fútbol argentino en favor de la implementación de Sociedades Anónimas Deportivas.
El presidente de Vélez Sarsfield, Fabián Berlanga, expresó antes de la reunión del Comité Ejecutivo que se está desarrollando “una guerra contra el fútbol” destinada a imponer las SAD, posición que los clubes ya rechazaron públicamente. Esa postura representa también la visión de quienes integran el Comité Ejecutivo, que identifican este avance como parte de un proceso iniciado en 2023, cuando el Gobierno incluyó en la Ley Bases la posibilidad de transformar a los clubes en sociedades anónimas.
A lo largo de los últimos dos años, la relación entre la dirigencia del fútbol y el Gobierno atravesó múltiples episodios de tensión. Entre ellos, la intención oficial de eliminar beneficios patronales contemplados en el Decreto 1212, las advertencias sobre una posible intervención mediante la IGJ y el posterior traslado de la sede de la AFA a la Provincia de Buenos Aires. También se mencionan movimientos políticos como el acercamiento de Guillermo Tofoni a través de la diputada Juliana Santillán y los vínculos con el empresario Foster Gillett.
En los últimos días, el acercamiento de Milei al titular de FIFA, Gianni Infantino, encendió nuevas alarmas dentro de la dirigencia local por un posible reordenamiento de apoyos. No obstante, Tapia mantiene peso político en el ámbito internacional gracias a su capacidad para articular respaldos, un factor que continúa dándole influencia en el entramado global del fútbol.