boca de pozo
Cavallo advirtió sobre los límites de la calma cambiaria y cuestionó el esquema de tasas altas
El exministro volvió a pedir que se levante el cepo y destacó la necesidad de reactivar el mercado interno.
El ex ministro de Economía Domingo Cavallo publicó el domingo un análisis en el que evaluó la actual política económica y dejó una serie de advertencias dirigidas al Gobierno nacional. Si bien reconoció como “una buena señal” la baja del riesgo país a partir de la compra de reservas por parte del Banco Central, el economista puso el foco en los riesgos que, a su entender, encierra la estrategia cambiaria y financiera vigente.
En su artículo, Cavallo sostuvo que la estabilidad cambiaria lograda en los últimos meses no debería interpretarse como un síntoma de fortaleza estructural. Por el contrario, advirtió que esa calma se explicó, en gran medida, por la fuerte diferencia entre las tasas de interés en pesos y el ritmo de ajuste del tipo de cambio, un esquema que asoció al carry trade y que, según planteó, convive con un escenario recesivo en amplios sectores de la economía real.

Críticas al uso de tasas reales elevadas
Uno de los ejes centrales del texto fue la advertencia sobre el mantenimiento de tasas de interés reales altas. Cavallo señaló que, aun con una baja del riesgo país, las tasas en pesos no descendieron de manera consistente debido a la persistencia del cepo cambiario y a la incertidumbre sobre una eventual liberalización del mercado de capitales, que Cavallo consideró imprescindible.
El ex funcionario planteó que esta combinación desalienta la reactivación del mercado interno, encarece el financiamiento productivo y eleva el costo de la deuda del Tesoro. En ese marco, cuestionó que la contención de la inflación dependa de una apreciación real del peso sostenida por restricciones cambiarias y rendimientos financieros elevados, al considerar que se trata de un equilibrio frágil y con riesgos de reversión.
El riesgo de una estabilidad basada en el carry trade
Otro punto crítico del artículo fue la advertencia sobre la acumulación de reservas financiada por flujos de corto plazo. Cavallo recordó la experiencia de los años 2016 y 2017 y señaló que la entrada de capitales especulativos, inducida por tasas altas, puede derivar en tensiones cambiarias futuras si esas condiciones se revierten.
En ese sentido, marcó señales que, a su juicio, ya anticipan un posible atraso cambiario: un crecimiento de las importaciones por encima de las exportaciones, una mayor demanda de dólares para turismo y atesoramiento, y un contexto internacional atravesado por factores de incertidumbre. Desde esa perspectiva, alertó que una estrategia centrada en sostener el tipo de cambio nominal bajo podría terminar afectando la estabilidad lograda.
Reformas pendientes y secuencia económica
Si bien el economista respaldó la prudencia fiscal del Gobierno y destacó la importancia del superávit primario, cuestionó la falta de avances en una reforma cambiaria y financiera de fondo. En su análisis, planteó que la reactivación del mercado interno en 2026 será clave para sostener el proceso de estabilización sin un rebrote inflacionario, algo que consideró difícil de lograr con tasas reales elevadas y un cepo prolongado.
Cavallo también relativizó el impacto inmediato de otras reformas estructurales, como la laboral, si se discuten en un contexto recesivo. Desde su enfoque, sostuvo que una normalización del sistema cambiario y financiero debería anteceder a esas transformaciones para evitar mayores costos económicos y sociales.
Una advertencia desde la experiencia
Más allá de las propuestas concretas que incluyó el texto y el tono amable con el que Cavallo se refiere al Gobierno, sus críticas y propuestas caen como sal en las heridas de un Gobierno que no está dispuesto a conversar sobre su rumbo ni a tolerar mansamente que lo haga otros.
En ese marco, el análisis del ex ministro volvió a instalar un debate recurrente en la economía argentina: hasta qué punto la estabilidad de corto plazo puede sostenerse sin una recuperación más amplia de la actividad y sin cambios de fondo en el régimen cambiario y financiero.



