Política
Récord de uso de tarjetas de crédito: el consumo a plazos expone las tensiones del modelo económico de Milei
La suba del uso del “dinero plástico” en las Fiestas marca un cambio de hábitos forzado por la pérdida de poder adquisitivo.
Ante un presupuesto cada vez más ajustado, las familias argentinas profundizan una tendencia que ya no responde a una elección sino a una necesidad: financiar el consumo con tarjetas de crédito. Según proyecciones de bancos privados y billeteras virtuales, las Fiestas de fin de año marcaron un récord en el uso del “dinero plástico”, un fenómeno que el Gobierno de Javier Milei celebra como señal de mayor bancarización y blanqueo, pero que también refleja el deterioro del ingreso real y la fragilidad del consumo cotidiano.
Los datos oficiales del Banco Central confirman el cambio de perfil en los pagos. En octubre, el uso de tarjetas de crédito superó al de débito, algo inusual en un contexto de inflación aún elevada —2,5% en noviembre— y con gastos que continúan subiendo más rápido que los salarios. El uso de la tarjeta de crédito creció 7,4% en cantidades y 1,8% en montos reales, con 188,9 millones de operaciones por $10 billones, mientras que las transacciones con débito cayeron 13,3% interanual en cantidades, señal de que hay cada vez menos “dinero disponible” en las cuentas.

Consumo financiado, no recuperación
El Gobierno interpreta esta expansión del crédito como una buena noticia para la formalización de la economía. Sin embargo, este cambio en el hábito de compra sugiere otra cosa: el consumo se sostiene a fuerza de financiamiento, incluso en operaciones de bajo monto y mayormente en un solo pago, que representaron el 90,7% de las transacciones. Más que una reactivación genuina, los números muestran un consumo defensivo, condicionado por la falta de liquidez y la necesidad de postergar pagos para llegar a fin de mes.
El informe del BCRA también detalla que los canales más utilizados fueron POS y QR (40%), seguidos por el comercio electrónico (37%) y el débito automático (14,2%). El avance del QR interoperable, que ya representa el 4,7% de los pagos con tarjeta de crédito, confirma la digitalización del sistema, pero no alcanza para disimular el trasfondo: el crecimiento del crédito convive con una economía real que no logra despegar y con hogares cada vez más expuestos al endeudamiento.
Incluso en moneda extranjera, el uso de tarjetas muestra señales de este esquema. En octubre se realizaron 10.300 transacciones en dólares por US$6,4 millones, casi en su totalidad vía e-commerce, principalmente para viajes y vacaciones. Desde que se habilitaron los pagos en dólares con débito en febrero de 2025, se acumularon 44.810 operaciones por US$31,4 millones. Son cifras todavía marginales, pero ilustran una dinámica en la que el consumo se apoya más en herramientas financieras que en una mejora estructural del poder de compra.



