boca de pozo
El Gobierno de las emociones oscuras
Qué hay detrás de la destrucción del Hospital Garrahan.
Somos de una especie que desaparece,
hasta nuestras diferencias se parecen,
somos como el tiempo perdido,
con palabras dichas al oído de nadie.
Creo que somos los últimos en la tierra de nuestra clase.
Por favor no me dejes!*
«No – hay – plata» es la frase con la que el Gobierno clausura las discusiones que no quiere dar. Pero su «razón» se manifiesta con toda potencia en las declaraciones que hacen durante los breves «debates» a los que sí se animan. Un ejemplar de la amplia galería libertaria la dispensó el director de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), Diego Spagnuolo, cuando le dijo a Ian Moche, de doce años, y su mamá, que la condición autista de un niño no es un problema del Estado; y lo cristalizó Lilia Lemoine este miércoles cuando se refirió a los reclamos salariales de los trabajadores del Garrahan. Palabras más, palabras menos, dijo que deberían haber elegido otra carrera si pretendían mejores salarios.
“Yo entiendo que vos tengas sueños y quieras estudiar lo que te gusta. Pero si no te alcanza, ¿no deberías haber estudiado otra cosa?”, lanzó la legisladora libertaria durante una entrevista en C5N donde volvió a dejar al descubierto el carácter deliberado de la desidia oficial frente al deterioro del sistema de salud pública.
🗣️»Tenés que separar tus sueños de tu trabajo. Yo estudié una carrera con una salida laboral rápida, no era la que yo soñaba»
La diputada libertaria Lilia Lemoine apuntó contra los médicos y residentes del Hospital Garrahan ⤵️ pic.twitter.com/PoLbdAuLwq
— El Destape (@eldestapeweb) June 4, 2025
Sus expresiones signan la brutalidad de un modelo que abandona a quienes cuidan la vida y le pone signos de pregunta a un rasgo que algunos todavía consideran que es característico de nuestra especie. Un rasgo que tiene que ver con la cooperación y la solidaridad social.
Consultado para esta nota el antropólogo Martín Verzoub, cuenta que en la prehistoria de nuestra especie, «primero apareció la cooperación, luego el excedente; y no al revés, como se suele pensar«.
Dicho de otro modo, algunos de los hombres y mujeres del paleolítico no esperaron a que sobren recursos para «cargar» con una persona herida, o asistir a quien no podía obtener los recursos necesarios para vivir con sus propios medios.
«Según la antropóloga Margaret Mead esto está en la esencia del ser humano», ilustra Verzoub, y añade que hay evidencias arqueológicas que respaldan esa afirmación: «En general cuando los animales se quiebran un hueso grande mueren, porque no pueden protegerse ni obtener alimentos, pero hay evidencias muy tempranas de humanos que sobrevivieron incluso con fracturas importantes o sin dientes, cuando era imposible que pudiesen sobrevivir por si solos. Entonces, la cooperación y la solidaridad están en nuestra esencia, pero bueno, también lo están las emociones oscuras«.
Decía el filósofo Baruch Spinoza que las emociones oscuras no son castigos divinos ni defectos morales, sino afecciones del cuerpo y la mente que surgen de nuestra pasividad ante las causas externas.
Para Spinoza, las emociones oscuras nos esclavizan cuando no comprendemos sus orígenes y actuamos movidos por ellas sin control, lo que nos aleja de la libertad y del conocimiento verdadero. Prácticamente, una invitación al psicoanálisis, que todavía no estaba inventado. Hubo que esperar otros tres siglos más para eso.
¿Pero cuáles son las pasiones oscuras? Se trata del odio, la tristeza, la envidia y el miedo, por mencionar algunas.
Son fáciles de ver en el elenco gobernante porque no las llevan al diván y las expresan de un modo tan radical que resultan inocultables para sus integrantes e incluso para los aliados más interesados y habituados al disimulo.
Entonces, esa frase inscripta como slogan y grabada en el sello del partido político que gobierna, resulta sintomática: La Libertad Avanza!
Cuenta el filósofo Julián Fava, también consultado para esta nota, una anécdota que es, de alguna manera, un mito de origen sobre el comienzo de la cultura occidental: «Quizás occidente se formó a partir del siglo cuarto de nuestra era, cuando San Agustín visita a San Ambrosio de Milán. Cuando lo hacen pasar, San Agustín ve a San Ambrosio mirando un libro. Sin comprender, San Agustín le pregunta qué está haciendo. Leyendo, le contestó San Ambrosio.
Hasta ese momento, el puñado de personas que sabía leer, lo hacía en voz alta. A partir de ahí, comienza un camino de interioridad, de recogimiento, y ese camino de interioridad es el camino de la razón, dice Fava.
Para el filósofo, asistimos a una «pérdida de la soberanía cognitiva«. Con nuestra atención capturada por las pantallas, las decisiones cada vez más delegadas en los algoritmos; y la palabra, la razón y por tanto la política, desplazadas por las emociones, tal vez sea hora de pensar que las cosas ya no serán como antes.
Entonces, dice Fava, Lemoine puede decir eso que dice porque la posmodernidad en política es criminal, y la posmodernidad es la muerte de dios, la muerte del fundamento, la muerte de la verdad. Si no existe el bien, Lemoine está en todo su derecho de decir eso. La crueldad y la estupidez de Lemoine es crueldad y es estupidez para los que seguimos creyendo que la solidaridad, el amor, la misericordia, estructuran y son fundamentales para la sociedad.
La pregunta, es si pensar en el otro, ser solidario y misericordioso sigue siendo fundamental para nuestra sociedad, o si ya se trata de gente que habla al oído de nadie.
*Andrés Calamaro – Especies que desaparecen.




