Neuquén
¿La cárcel como castigo político?
Figueroa consolida su poder con el escarnio y el escrache. ¿Mandaría a meter presa Gloria Ruiz?
Rolando Figueroa, el hombre que esperó 30 años para llegar al poder, parece haber encontrado su método para disciplinar a la clase política: el escarnio público y el castigo ejemplar. En febrero, el gobernador de Neuquén estaría planeando redoblar la apuesta con un movimiento que podría cambiar el tablero político de la provincia: la posibilidad de que avance la investigación y llevar a la ex vicegobernadora Gloria Ruiz a prisión.
Esa es la información que maneja Política Viral, del diálogo de algunos fiscales con operadores del gobierno provincial, para seguir con el plan, al estilo del presidente Javier Milei.
Ruiz, destituida en un confuso (¿y criticado constitucionalmente?) proceso legislativo con 30 votos en contra y 5 abstenciones, tiene tres causas judiciales que hoy la tienen al borde del abismo, con el Ministerio Público Fiscal de Neuquén.

Gloria Ruiz fue la fórmula que acompañó a Rolando Figueroa en el Frente Neuquinizate
Según fuentes cercanas, la orden para avanzar con las investigaciones ya fue dada, y el jefe de fiscales, Pablo Vignaroli, será quien ejecute la maniobra.
Pero detrás de esta decisión late una estrategia más profunda: un cambio de paradigma político impulsado por el “efecto Javier Milei”.
En esta era de nuevas reglas, la corrupción se ha convertido en el blanco preferido de los líderes que buscan conectar con el clamor popular.
“La gente quiere ver a los corruptos presos”, parecen repetir en los pasillos del poder, y Figueroa está dispuesto a liderar esa narrativa, aunque el mismo provenga del MPN, con todos los vicios de la corrupción.
¿Justicia o persecución política?
Entre las acusaciones que pesan sobre Ruiz destaca la polémica por la adquisición de una camioneta Toyota SW4, valuada en 70 millones de pesos. Un vehículo que bien podría tener cualquier político del gobierno, como también propiedades en barrios cerrados o casas en el lago Mari Menuco. ¿Cuál es el símbolo de la corrupción entonces?
La camioneta es un bien que, según sus detractores, no podría justificar con su sueldo público, pero que otros interpretan como un lujo accesible para empresarios, políticos e incluso trabajadores del petróleo.
La pregunta que ronda es: ¿se trata de una causa legítima o de un caso fabricado para consolidar el poder de Figueroa?
La imagen de Gloria Ruiz, en su rol de exvicegobernadora, se desdibujó rápidamente en un escenario donde su posición era vista más como un “acompañamiento terapéutico” del gobernador que como un cargo con real incidencia política.
Su destitución fue el preludio de una campaña de escarnio que hoy parece culminar en la sombra del poder. Y esa sombra podría ser la cárcel, el fetiche predilecto de la cultura medio pelo de Neuquén
El modelo Figueroa: disciplinar para gobernar
La estrategia de Figueroa no es novedosa, pero su implementación en Neuquén marca un antes y un después. Más allá de las obras públicas, el gobernador apuesta por el escrache popular como eje de su gestión, en este nuevo paradigma del escarnio al empleado público.
Si bien en el Boletín Oficial todos los meses se expulsaba a trabajadores incumplidores de Neuquén, Rolando Figureroa parece gozar con la idea de echarlos y exponerlos a la audiencia global de Neuquén.
En este esquema, la lucha contra la corrupción no solo “garpa” en términos de aprobación pública, sino que también permite consolidar un liderazgo fuerte, capaz de acallar disidencias internas y externas.
Sin embargo, esta cruzada contra la corrupción abre preguntas incómodas: ¿quién fiscaliza a los fiscales? ¿Qué garantía hay de que este nuevo paradigma no sea un arma de doble filo que termine devorando la institucionalidad?
El desenlace incierto
En este juego de poder, Gloria Ruiz se ha convertido en el rostro visible de un ajuste de cuentas político. Pero la verdadera incógnita no radica en su destino judicial, sino en el impacto que este movimiento tendrá sobre el sistema político neuquino.
Si la ex vicegobernadora termina tras las rejas, Figueroa habrá consolidado su narrativa. Si no, quedará expuesto a las críticas de quienes ven en su gestión más show que sustancia.
En un contexto donde el escarnio pesa más que la obra pública y el espectáculo de la corrupción moviliza más votos que las promesas de desarrollo, Figueroa se juega su capital político. La pregunta es: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar para disciplinar a la “casta”?




