boca de pozo
Mapuches entran al negocio de los áridos en plena fiebre de Vaca Muerta
La provincia le cedió a la comunidad Paynemil una cantera en tierras fiscales cerca de Añelo.
El gobierno de Rolando Figueroa dio un paso poco habitual en la relación entre el Estado y las comunidades mapuche de la Confluencia. Por el Decreto 1743, publicado en el Boletín Oficial del 3 de noviembre, autorizó a la Dirección Provincial de Minería a otorgar a la comunidad mapuche Paynemil un permiso para explotar una cantera de áridos. Es la misma comunidad mapuche de Loma La Lata que participó de la audiencia pública en la concesión no convencional en el área La Angostura Norte II:
El terreno tiene 5 hectáreas y 9 áreas, está en el departamento Confluencia y su dominio figura a nombre de la Provincia. El permiso queda sujeto a la Ley 902 y al Decreto 265/20, de modo que la habilitación todavía no es automática.
Se trata de minerales de tercera categoría como arena, ripio y piedra, el insumo básico de cualquier obra civil. En una región donde Vaca Muerta demanda caminos, locaciones y bases operativas, los áridos son un negocio silencioso pero constante.

El yacimiento Loma La Lata.

El decreto no informa el plazo del permiso, el canon que pagará la comunidad ni si la explotación la hará la propia agrupación o un tercero contratado.
Una historia de convivencia por el petróleo
El nombre Paynemil junto al Lof Kaxipayiñ, corresponden al territorio dentro del yacimiento Loma La Lata, un espacio en continua conflictividad desde la década de los ’90. La magnitud de ese yacimiento explica la tensión. Entre 1997 y 2008, Loma La Lata representó el 60% de la oferta gasífera del país.
El costo lo pagaron las familias. A fines de los ’90, Loma La Lata trascendió por la contaminación ambiental y la alta concentración de metales pesados en el cuerpo de comuneros de los lof Kaxipayiñ y Paynemil. El caso llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA en agosto de 2002.
Los conflictos siguieron. En los últimos años, la comunidad bloqueó el yacimiento en reclamo de gas envasado para unas 40 viviendas, y hubo petroleros «retenidos».
De la protesta a la consulta
El decreto llega en un momento de cambio en esa relación. El Gobierno provincial confirmó cuatro reuniones con la comunidad Paynemil por el proyecto La Angostura Norte II de YPF. Se presentó como la primera consulta previa mapuche por un proyecto shale en Neuquén, con el Convenio 169 de la OIT como telón de fondo.
*La lectura política*
La cantera puede leerse de dos maneras. Por un lado, es una herramienta de desarrollo económico propio para una comunidad que durante décadas vio pasar la renta hidrocarburífera sin participar de ella. Por otro, es una señal de pacificación en un territorio estratégico, donde un corte de accesos puede frenar la producción de gas.
Ahora bien, ¿el predio está dentro del territorio que la comunidad reclama o fuera de él? Si es tierra fiscal ajena al reclamo, la Provincia otorga un permiso sin ceder dominio, y la cantera funciona como compensación y no como reconocimiento.
En la Confluencia, donde cada metro de barda vale por lo que hay debajo o por lo que se puede construir encima, que una comunidad mapuche pase de denunciar la contaminación a gestionar su propia cantera es una novedad que merece seguimiento.





