boca de pozo
El ajuste universitario dejó a gran parte de los docentes por debajo de la línea de pobreza
La mayoría de los cargos docentes universitarios quedó por debajo de la canasta básica y varios ni siquiera alcanzan la línea de indigencia.
El ajuste sobre las universidades públicas empieza a mostrar una consecuencia cada vez más visible: gran parte de los trabajadores del sistema universitario ya cobra salarios por debajo de la línea de pobreza.
Así surge de un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que analizó el impacto de la política presupuestaria del gobierno de Javier Milei sobre docentes y no docentes de las universidades nacionales.
El trabajo sostiene que, entre noviembre de 2023 y abril de 2026, el salario real universitario cayó un 34,2%, producto de una inflación que pulverizó las recomposiciones otorgadas por el Ejecutivo.
Salarios universitarios debajo de la canasta básica
El dato más delicado del informe aparece al comparar los salarios universitarios con la Canasta Básica Total que mide el INDEC.
En marzo de 2026, la línea de pobreza para una familia tipo se ubicó en $1.434.464. Sin embargo, según CEPA, casi todos los cargos docentes quedaron por debajo de ese umbral.
Solamente los profesores titulares con dedicación exclusiva lograron superar la línea de pobreza, con ingresos brutos cercanos a $1,5 millones.
El resto de los cargos —adjuntos, jefes de trabajos prácticos y auxiliares, especialmente con dedicación simple o semiexclusiva— quedaron por debajo de la canasta básica.
La situación también golpea a los trabajadores no docentes. Según el informe, únicamente las categorías más altas del escalafón lograron ubicarse por encima del umbral de pobreza.
Algunos cargos no llegan ni a la línea de indigencia
El deterioro salarial aparece todavía más fuerte cuando se analiza la Canasta Básica Alimentaria, que marca la línea de indigencia. En marzo, ese valor fue de $658.011.
CEPA señaló que numerosos cargos docentes con dedicación simple ni siquiera alcanzan ese ingreso mínimo, particularmente auxiliares y jefes de trabajos prácticos.
La situación expone uno de los problemas que las universidades vienen denunciando desde hace meses: docentes que sostienen materias, investigación y tareas académicas cobrando salarios cada vez más deteriorados.
El Gobierno ofrece aumentos por debajo de la inflación
El informe también cuestionó el proyecto alternativo enviado por el Gobierno para reemplazar la ley de financiamiento universitario aprobada por el Congreso, luego vetada por Milei, y ratificada nuevamente por el Congreso.
Mientras la norma original contemplaba una recomposición salarial cercana al 44% para recuperar parte de lo perdido desde diciembre de 2023, la propuesta oficial establece aumentos trimestrales que acumulan apenas un 12,3% anual. Para CEPA, esos incrementos ni siquiera alcanzan a cubrir la inflación proyectada para 2026.
Universidades en conflicto
El conflicto universitario se convirtió en un foco sensible para el Gobierno libertario. Las movilizaciones masivas de estudiantes y docentes durante 2024 habían obligado a la Casa Rosada a abrir negociaciones parciales, pero el deterioro salarial y presupuestario continuó profundizándose.
Ayer, el mundo universitario volvió a la calle en distintas ciudades del país.
El informe de CEPA vuelve a poner números concretos sobre una realidad que las universidades vienen denunciando desde hace meses: salarios pulverizados, pérdida de poder adquisitivo y trabajadores del sistema público universitario cada vez más cerca —o directamente por debajo— de la pobreza.
En un contexto donde el oficialismo insiste con el ajuste fiscal como eje central de gestión, las universidades aparecen como uno de los sectores donde el costo social del recorte empieza a sentirse con mayor crudeza.




