Neuquén
Cambios en el acceso a Neuquén: desvíos y nuevo esquema por la Mosconi
El tránsito más lento y la circulación reorganizada marcan el inicio de una etapa clave en la transformación del acceso a la ciudad. Más de 50 mil vehículos diarios deberán adaptarse al nuevo esquema.
El acceso a la ciudad de Neuquén empezó a cambiar de forma concreta. Desde el fin de semana, quienes entran o salen por la zona de los puentes carreteros se encuentran con un esquema distinto: el ingreso se canaliza por Sapere y la salida se redirige hacia Confluencia. Todo forma parte de la obra de la nueva avenida Mosconi, que ya se siente en la dinámica diaria del tránsito.
La prueba fuerte llegó este lunes, con más de 50.000 vehículos atravesando el sector intervenido. La circulación se mantiene, pero con desvíos señalizados y una velocidad controlada que ronda los 20 kilómetros por hora. Durante los primeros días no se registraron embotellamientos importantes, aunque sí puntos con mayor carga vehicular, como Carmen de Patagones.

Cómo moverse en medio de los desvíos
El nuevo esquema reorganiza por completo los movimientos habituales. Para salir de la ciudad hacia Cipolletti, los conductores deben dirigirse hacia calle Aguado y Obrero Argentino, en el barrio Confluencia, y desde allí conectar con los puentes.
En cambio, quienes ingresan a Neuquén desde Río Negro tienen dos opciones principales: subir por Alderete hacia la zona alta —donde se encuentran la Universidad y la Ciudad Judicial— o utilizar Primeros Pobladores en dirección al Parque Central.
También se modificaron los accesos desde barrios altos como Mariano Moreno o Alta Barda, donde Carmen de Patagones se transformó en una vía clave para canalizar la salida vehicular.
El objetivo, según se informó desde el área de Infraestructura, es sostener la circulación sin interrupciones totales mientras avanza la obra. La apuesta es que el tránsito siga fluyendo, aunque con tiempos más lentos y recorridos diferentes a los habituales.
Una obra que avanza por etapas
En el tramo de acceso a la ciudad, se construirá un viaducto elevado con cuatro carriles, mientras que en la parte inferior quedarán las vías laterales que permitirán sostener la circulación durante los trabajos.
La estrategia es clara: primero se ejecutan los carriles inferiores, que estarán listos en unos 60 días, para luego habilitarlos al tránsito y avanzar con la estructura en altura. Ese esquema busca reducir el impacto en una de las zonas más transitadas del área metropolitana.
La obra incluye trabajos de gran complejidad técnica, como fundaciones de hasta 17 metros de profundidad. En paralelo, el movimiento logístico también es intenso: durante las noches se prevé el ingreso de cientos de camiones con materiales, desde losas hasta cañerías pluviales, para no interferir en el tránsito diurno.
El desarrollo total del viaducto tiene un plazo estimado de un año, mientras que otros tramos de la avenida —como el que une Linares con Gatica— continúan en ejecución en paralelo.



