Política
24 de marzo: una multitud desbordó Plaza de Mayo contra el negacionismo
El reclamo de Memoria, Verdad y Justicia se transformó en una masiva advertencia política al gobierno de Javier Milei.
En las inmediaciones de Plaza de Mayo, el paso del tiempo parece no haber mermado la capacidad de convocatoria del 24 de marzo; al contrario, este año se vivió como una reconstrucción desde los cimientos. Bajo un cielo celeste y en un clima que acompañó la efervescencia de un reencuentro colectivo, miles de personas se volcaron a las calles para ratificar la vigencia del pacto democrático. Frente a los discursos oficiales que intentan banalizar el terrorismo de Estado, la multitud respondió multiplicando las fotos de los desaparecidos y consolidando una nueva generación que busca marcar su propia huella frente al avance de la extrema derecha.
La movilización no solo fue un acto de memoria, sino un mensaje directo y contundente hacia la Casa Rosada. Los manifestantes, que conforman un arco heterogéneo pero unido en la oposición al modelo actual, señalaron al presidente no solo como un líder político, sino como el ejecutor de un programa económico diseñado por las élites hace décadas. «Milei, basura, vos sos la dictadura», fue el canto que se multiplicó por los alrededores de la Plaza.

Desde el escenario principal, Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, denunció el vaciamiento de las políticas públicas que garantizan el derecho a la identidad. Con preocupación, señaló que instituciones clave como el Banco Nacional de Datos Genéticos y la CoNaDI han sufrido intervenciones y recortes de personal. «Desde la asunción del gobierno de Milei no ha pasado otra cosa que la reducción de las políticas públicas para garantizar este y todos los derechos del pueblo», afirmó la referente, subrayando que aún buscan a casi 300 hombres y mujeres que desconocen su origen.
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El documento leído ante una plaza colmada también puso el foco en el protocolo de seguridad y la criminalización de la protesta social. Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, fue el encargado de elevar el tono contra la gestión de seguridad de la actual administración. «El gobierno de Milei y Villarruel hace de la represión a la protesta y el ataque al derecho de huelga una política de Estado para impedir la movilización», expresó con firmeza. En su discurso, exigió además la derogación del protocolo antipiquetes y el cese de las detenciones arbitrarias.
El cierre de la jornada dejó en claro que la lucha por la identidad y la justicia social sigue siendo un motor movilizador que excede lo partidario. Carlotto hizo un llamado a la sociedad civil para romper los pactos de silencio que aún persisten sobre los crímenes de la dictadura cívico-militar. «Si saben de alguien con dudas, acompáñenlo; y si tienen información sobre un posible hijo de personas desaparecidas, acérquenla. Nunca es tarde», concluyó, reafirmando que, pese al hostigamiento oficial, el compromiso con la verdad sigue siendo innegociable.



