boca de pozo
El titular de la Cámara de Comercio admitió la crisis pero defendió el ajuste
Mientras arrecian los cierres de fábricas y cae el consumo, brotan dirigentes corporativos que sugieren que «hay que hacerlo por nuestros hijos».
El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, Natalio Mario Grinman, admitió que la crisis económica es “muy seria”, anticipó que habrá empresas que no resistirán el proceso pero pidió sostener el rumbo del Gobierno de Javier Milei. «Es el precio que hay que pagar», dijo.
“Algunos vamos a quedar en el camino, pero es el precio que hay que pagar para tener una Argentina normal”, afirmó el dirigente empresario, en una definición que reflejó el respaldo de parte del establishment al programa de ajuste, aun frente a sus efectos recesivos.
Las declaraciones, dan cuenta de la mirada de una dirigencia empresaria y política que pide sacrificios desde una montaña de riqueza, que no vive de un sueldo y que a veces tampoco tiene que pagarlos. Por momentos, la dirigencia empresaria parece más interesada en llevar una vida de ricos, codearse con el presidente y asistir a congresos que dirigir empresas.
Las declaraciones se produjeron en un contexto marcado por la caída del consumo, el cierre de industrias y señales de fatiga en la actividad privada. Días atrás, la fabricante de neumáticos FATE anunció el cierre de su planta y el despido de 920 trabajadores, un dato que volvió a poner en el centro del debate el impacto del modelo económico en la estructura productiva.
En Tierra del Fuego, los trabajadores tomaron una fábrica de aires acondicionados que no está pagando los salarios; Alpek Polyester Argentina, una multinacional que producía envases cerró sus operaciones en la planta de reciclaje de Pacheco; NEBA, una fábrica de heladeras que funcionaba en Santa Fe también anunció que baja las persianas; ARSA, la empresa que producía los míticos postres Shimmy cerró su planta de Córdoba; y así se podría seguir por varios párrafos más dando cuenta de la diversidad de empresas que cierran o suspenden actividades en la Argentina.
Los datos que contradicen el optimismo
La posición de Grinman convive con cifras que describen un escenario contractivo. El propio indicador de consumo de la Cámara de Comercio mostró que en enero el gasto de las familias cayó 0,8% interanual y acumuló tres meses consecutivos en terreno negativo.
El informe atribuyó la retracción a la caída del crédito, los salarios rezagados y un rebrote inflacionario. Otros relevamientos privados, como los de Scentia, CAME y Nielsen, también registraron un consumo deprimido durante más de un año.
En ese marco, el mensaje de resistencia y expectativa de mejora futura contrastó con los propios números técnicos del sector comercial.
El respaldo de los seis
Las declaraciones de Grinman se conocieron luego de una reunión en la Casa Rosada entre el denominado Grupo de los Seis (G-6) y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Del encuentro participaron representantes de la Unión Industrial Argentina, la Cámara de la Construcción, la Sociedad Rural, la Bolsa y la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA). Según trascendió, los empresarios manifestaron su disposición a acompañar el rumbo oficial.
Grinman sostuvo que no se deben aplicar “parches sectoriales” y defendió la idea de una solución general, aun cuando reconoció el impacto sobre su propio sector. En esa línea, señaló que el esquema económico anterior era insostenible y que el actual proceso implica “remesones” inevitables.
Desde el Gobierno no hubo anuncios de alivio puntual. La posición transmitida fue que el modelo no apunta a resolver problemas sectoriales específicos sino a consolidar un marco macroeconómico general.
Empresarios con otra lectura
Pero la defensa del ajuste no fue unánime. En los últimos días, otros referentes del empresariado plantearon matices.
El titular del Banco Macro, Jorge Brito, valoró el esfuerzo por bajar la inflación pero advirtió sobre un “estrangulamiento en la actividad privada” y sugirió evaluar una política monetaria más prudente para evitar mayores daños productivos.
Por su parte, el Gerente de la cadena La Anónima, Nicolás Braun, en diálogo con el streaming que conduce otro hijo de empresario, Rosendo Grobo, describió un escenario complejo para el sector supermercadista y reconoció dificultades para sostener la rentabilidad en comparación con otros países de la región.
“Hoy a los supermercados nos está costando muchísimo ser rentables. Por eso se ha ido Walmart como se fue. Somos sobrevivientes. Aunque mucha gente no lo debe creer, hoy, como cadena de supermercados que trabaja en la formalidad, es muy difícil”, aseguró.
Las diferencias no implicaron una ruptura con el Gobierno, pero reflejaron una preocupación creciente en sectores que apoyaron el programa económico y hoy enfrentan una contracción prolongada de la demanda.
Ajuste, inflación y actividad
La inflación mensual, que llegó a superar el 12% durante 2023, se ubicó en torno al 3% en los últimos registros, pero lleva un semestre sin descender.
El debate entre sostener el proceso desinflacionario con fuerte disciplina fiscal y monetaria o introducir medidas que impulsen la actividad comenzó a instalarse en el empresariado.
En ese escenario, la frase de Grinman sintetizó una tensión central del momento: respaldar el ajuste como camino hacia la estabilidad o advertir que la profundidad de la recesión puede poner en riesgo a quienes inicialmente lo apoyaron.
Por otra parte está la gente de a pie, que por ahora no forma parte de la ecuación.




