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Leonardo Ponzio: historia de River en Europa y selección argentina
Arruabarrena y Ponzio se enfrentaron seis veces en la Liga Española entre 2003 y 2006 antes de dirigir en el clásico de este domingo.
Rodolfo Arruabarrena y Leonardo Ponzio se reencontrarán el domingo en la Bombonera en un nuevo clásico entre Boca y River, pero su vínculo trasciende el fútbol argentino: ambos entrenadores compartieron enfrentamientos en la Liga Española hace más de dos décadas, cuando jugaban en equipos europeos.

Los siete años de diferencia de edad (el Vasco tiene 51 años y Leo, 44) no les impidieron cruzarse en la cancha durante su etapa como futbolistas. Entre 2003 y 2006 se registraron seis encuentros en los que se enfrentaron directamente: Ponzio como volante del Zaragoza (marcó un gol) y Arruabarrena como lateral izquierdo del Villarreal (sin anotaciones). En esa última etapa, el equipo de Arruabarrena también contó con Juan Román Riquelme.
El saldo de esos enfrentamientos fue favorable al Vasco: tres triunfos, dos empates y una derrota. El Villarreal de esa época alcanzó las semifinales de la Champions League en la temporada 2005/06, donde perdió contra el Arsenal, y contaba con jugadores de peso en su plantilla.
Más allá de los cruces europeos, ambos también compartieron la Selección Argentina. Aunque nunca se elogiaron públicamente, la postura siempre fue de respeto mutuo entre los dos actuales entrenadores. Esos momentos poco recordados del fútbol español quedaron en el pasado, pero ahora la historia se cierra en una nueva faceta: la de directores técnicos enfrentándose en el torneo local.
Arruabarrena cuenta con 15 temporadas dirigiendo en la profesión, mientras que Ponzio, en su rol como entrenador, lleva siete partidos dirigidos. Este domingo en la Bombonera, ambos se juegan mucho en un clásico que promete ser intenso, con un ambiente que según la descripción será de «cancha a reventar» y con el recibimiento propio de un superclásico.
El encuentro está programado para el domingo cerca de las tres de la tarde. Aunque es imposible hacer futurología sobre cómo será el saludo previo entre ambos técnicos, el vínculo que los une permite anticipar que será un afectuoso abrazo entre dos profesionales que se respetan mutuamente desde sus tiempos como jugadores en Europa.





